POESÍA INOLVIDABLE

POESÍA INOLVIDABLE

viernes, 13 de abril de 2012

PLEITO DEL AMAR Y QUERER



Me muero por preguntarte

si es igual o es diferente
querer y amar, y si es cierto
que yo te amo y tú me quieres.

-Amar y querer se igualan
cuando se ponen parejos
el que quiere y el que ama.

-Pero es que no da lo mismo.
Dicen que el querer se acaba
y el amar es infinito;
amar es hasta la muerte,
y querer, hasta el olvido.

-Dile al que te cuente historias
que el mundo es para querer,
y amar es la misma cosa.

-Querer no es amar. Amando
hay tiempo de amarlo todo:
a Dios, al esposo, al mundo;
tocar el borde y el fondo
y amar al hijo del pueblo
como al hijo del esposo.
-¿Querer es ser para uno
y amar es ser para todos?

-No; amar es amar, y amar
es como amar de dos modos:
a unos como hijos de Dios,
y como a Dios, a uno solo.

-¿Amar y querer? Parece
que amar es lo que abotona
y querer lo que florece.

Dicen que amar no hace daño
donde querer deja huella.

Si querer es con la uña
donde amar es con la yema...

-Querer es lo del deseo
y amar es lo del servicio;
querer puebla los rincones,
amar puebla los caminos;
queriendo se tiene un gozo
y amando se tiene un hijo.

-Amar es con luz prendida;
querer, con la luz apagada;
en amar hay más desfile,
y en querer hay más batalla.

-Luego querer no es amar;
querer es guerra con guerra
y amar es guerra con paz..

-Querer no es lo que tú sientes,
querer no es lo que tú piensas;
tu querer de agua tranquila
ni bulle ni arrastra piedras.

Querer no es esa apacible
ternura que no hace huella.

Querer es querer mil veces
en cada vez que se quiera.

Querer es tener la vida
repartida por igual
entre el amor que sentimos
y la plenitud de amar.

Es no dormir por las noches,
es no ver de día el sol,
es amar sin dejar sitio
ni para el amor de Dios;

Es tener el corazón
entre las manos guardado,
y si ella pasa, sentir
que se nos abren las manos;

Es tener un niño preso
y envejecido en la cuna;
querer es brasa que vive
de la propia quemadura;

Es no reír, porque hay algo
de lágrima en la sonrisa;
es no comer, porque sabe
a corazón la comida.

Es haber amanecido
sin habernos explicado
cómo sin haber dormido
pudimos haber soñado.

-Todo esto es querer y amar,
y amar es más todavía,
porque amar es la alegría
de crearse y crear.

Es algo como una idea
que inventa lo que se quiere,
porque el quererlo lo crea.

No hay un hombre que supere
a la versión que de ese hombre
da la mujer que lo quiere;
ni existe mujer tan bella,
ni existe mujer tan pura
como la que se figura
el hombre que piensa en ella.

Por eso, al estarte amando,
si con un amor te quiero,
con otro te estoy creando,

y tú, en el amor que sientas,
si con un querer me quieres,
con otro querer me inventas.

Pero allí no se detiene
la creación del amor
e inventa un mundo mejor
para el que ni mundo tiene.

Y el amor se vuelve afán
de gritarle al pordiosero:
-"Quiero, y porque quiero, quiero
que nadie te quite el pan"

Que nadie te quite el vino,
que no te duela en los pies
la limosna del camino;

Que te alces, alzado y frío
el puño de tu derecho,
prestado en rabia a tu pecho
el amor que hay en el mío.

Del obrero y sus quereres
todo el rescoldo se vea
cuando haga la chimenea
suspirar a los talleres,

Y en la voz del campesino
vaya un poco de mi amor,
como de savia en la flor,
como de agua en el molino.

Y así el amor es caricia
que se nos va de las manos
para servicios humanos
en comisión de justicia.

Amar es querer mejor,
y si le pones medida,
te resulta que el amor
es más ancho que la vida.

Amar es amar de suerte
que al ponerle medidor
te encuentras con que el amor
es más largo que la muerte.

Y en el querer lo estupendo,
y en el amar lo profundo,
es que algo le toque al mundo
de lo que estamos queriendo

sábado, 31 de marzo de 2012

JESÚS, EL HIJO DEL HOMBRE



En 1928 Gibrán Khalil Gibrán escribió uno de los libros más bellos y profundos que se hayan escrito sobre Jesús.

 A lo largo de 76 relatos en los que da voz a diversos personajes que acompañaron al Señor en su vida y predicación, este pensador libanés logra que el lector se haga imágenes que le permiten ver al Nazareno, escuchar sus palabras y situarse dos mil años atrás en el tiempo. “Jesús, el hijo del hombre, sus palabras y sus acciones relatadas y recordadas por los que le conocieron” es también una colección de dichos y hechos que provocan emociones de dicha, tristeza, compasión y triunfo; mueven a la alegría y al llanto consolador, y provocan nobles sentimientos de paz, reconciliación, de perdón y de amor. 
En labios de María Magdalena pone las siguientes palabras: “Y de nuevo me dijo: -Todos los hombres te aman para sí mismos; yo te amo para ti misma.- Y luego se alejó. Pero ningún hombre caminaba como él. ¿Acaso fue una brisa de mi huerto que iba rumbo al oriente? ¿O fue una tempestad capaz de sacudir todas las cosas desde sus cimientos? No lo supe; empero ese día el crepúsculo de sus ojos aniquiló al dragón que había en mí y me convertí en mujer, en Miriam, Miriam de Magdala”.
Gibrán nació en la ciudad de Becharre, Líbano, en 1883 y creció bajo una formación católica-maronita, de la que recibió la sabiduría y los conocimientos filosóficos y teológicos que le ayudaron a escribir la prosa y la poesía en los que refleja la misericordia de Dios y el amor al prójimo.
En uno de los relatos, en el que hace hablar a san Lucas, pone en boca de Jesús este dicho: “-Los débiles, aquellos que tú llamas pecadores, son como los pájaros cuyas alas, aún débiles, los hacen caer del nido. Los hipócritas, en cambio, son los buitres que aguardan sobre la roca la muerte de su presa. Débiles son los hombres perdidos en un desierto. Pero los hipócritas no están perdidos, pues conocen el camino y se ríen entre la arena y el viento. Por ese motivo no los acepto-”.

 Luego Lucas medita lo siguiente: “Así habló el Maestro y no le entendí; pero ahora ya entiendo todo. Después, los hipócritas le aprehendieron y le condenaron; y con esto se creyeron justificados; porque citaron la Ley de Moisés en el Sanhedrín como prueba inapelable en contra de él. Y ellos, que violan la ley al amanecer de cada día y vuelven a violarla al crepúsculo, son los que tramaron su muerte”
Gibrán Khalil Gibrán vivió en París entre 1908 y 1910, donde se formó como artista plástico, para luego residir en Boston. 
En otro relato de “Jesús el hijo del hombre” pone en labios de una de las mujeres que le siguieron, de nombre María, la siguiente apreciación: “Cuando sonreía, su sonrisa era como el hambre de aquellos verdaderamente ávidos de lo desconocido. Era como el polvo de los astros sobre los párpados de los niños y era como la gota de miel para el refinado paladar. Jesús era triste, pero de una tristeza que podía elevarse a los labios y ahí apagarse en una sonrisa. Y era como un velo dorado en la selva cuando el otoño envuelve al mundo. Y a veces, parecía como luz de luna sobre las orillas del lago”.
En un relato en el que hace hablar a Barrabás narra lo siguiente: “Me soltaron a mí y escogieron a Jesús. Después él se elevó y yo descendí. Y le capturaron cual víctima de sacrificio para la Pascua. Fui libertado de las cadenas y caminé tras de él con la multitud; pero yo era un vivo caminando hacia mi propia sepultura. Debí haberme fugado al desierto, donde la vergüenza es quemada por el sol, en lugar de acompañar la procesión que le había escogido para cargar con mi crimen”.
En el relato del apóstol Felipe, él dice que: “Cuando nuestro Bienamado murió, toda la humanidad murió… Las estaciones se cansarán y los años pasarán antes que desaparezcan estas palabras: –Padre, perdónalos por no saber lo que hacen-”.
Gibrán murió a los 48 años de edad, el 10 de abril de 1931, a causa de cirrosis hepática agravada por trastornos pulmonares. Su cuerpo fue trasladado a Líbano y sepultado en el antiguo monasterio carmelita de Mar Sarkis. En sus propias palabras, en una carta, deja este mensaje a sus lectores: “No hablen de mi partida con lágrimas en la voz; cierren más bien los ojos y me verán entre ustedes, hoy y mañana”.

domingo, 19 de febrero de 2012

VIRGEN DE FÁTIMA


Sobre los arbustos
en Cova de Iría
bajó de los cielos
la Virgen María

Un feliz domingo
un trece de mayo
brilló en el paisaje su luz
como un rayo

Los tres pastorcitos vieron
en la encina
lucir, como un sol
su emisión divina

Su túnica es blanca
señal de pureza
Su rostro revela
celestial belleza

Dijo a los pastores
con voz dulce y suave
que no tengan miedo

Lucía no sabe quién es la señora
Pregunta, con celo
de dónde procede
Dice: soy del cielo

Iremos al cielo
consulta Lucía
Responde que sí
la Virgen María

Ella les anuncia
que deben sufrir
para que las almas
consigan vivir
en la gloria eterna

Les encomendó
rezar el Rosario y
les prometió
regresar seis meses

Como luz del cielo
se elevó la Virgen
en místico vuelo

AVE, AVE, AVE MARÍA
AVE, AVE, AVE MARÍA


martes, 10 de enero de 2012

REÍR LLORANDO


Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leído-
Que os ame una mujer - ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.

¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
- ¿De lisonjas gustáis ? - ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?...-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?... -Mucho, mucho.

¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja- agrega el médico -perplejo
vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.

-¿A Garrick ? -Sí, a Garrick...La más remisa
y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa !

-Y a mí me hará reír?-Ah, sí, os lo juro !;
él, sí, nada más él...Mas qué os inquieta?...
-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick ! cambiádme la receta.

¡Cuantos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay ! ¡ Cuántas veces al reír se llora!..
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro rie!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto

y también a llorar con carcajadas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LAS UVAS DEL TIEMPO


Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca...
¡Yo estoy tan solo, madre,
tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda.
Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres
vestidos de locura, con cacerolas viejas,
tambores de sartenes,
cencerros y cornetas;
el hálito canalla
de las mujers ebrias;
el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,
anda por esas calles inventando piruetas,
y por esta balumba en que da brincos
la gran ciudad histérica,
mi soledad y tu recuerdo, madre,
marchan como dos penas.
Esta es la noche en que todos se ponen
en los ojos la venda,
para olvidar que hay alguien cerrando un libro,
para no ver la periódica liquidación de cuentas,
donde van las partidas al Haber de la Muerte,
por lo que viene y por lo que se queda,
porque no lo sufrimos se ha perdido
y lo gozado ayer es una perdida.
Aquí es de la tradición que en esta noche,
cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,
todos los hombres coman, al compas de las horas,
las doce uvas de la Noche Vieja.
Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,
como en los pueblos de mi tierra;
en este gozo hay menos caridad; la alegría
de cada cual va sola, y la tristeza
del que está al margen del tumulto acusa
lo inevitable de la casa ajena.
¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,
sin conocerse, con la buena nueva!
Las manos que se buscan con la efusión unánime
de ser hormigas de la misma cueva;
y al hombre que está solo, bajo un árbol,
le dicen cosas de honda fortaleza:
«¡Venid compadre, que las horas pasan;
pero aprendamos a pasar con ellas!»
Y el cañonazo en la Planicie,
y el himno nacional desde la iglesia,
y el amigo que viene a saludarnos:
«feliz año, señores», y los criados que llegan
a recibir en nuestros brazos
el amor de la casa buena.
Y el beso familiar a medianoche:
«La bendición, mi madre»
«Que el Señor la proteja...»
Y después, en el claro comedor, la familia
congregada para la cena,
con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,
y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.
¡Madre, cómo son ácidas
las uvas de la ausencia!
¡Mi casona oriental! Aquella casa
con claustros coloniales, portón y enredaderas,
el molino de viento y los granados,
los grandes libros de la biblioteca
—mis libros preferidos: tres tomos con imágenes
que hablaban de los reinos de la Naturaleza—.
Al lado, el gran corral, donde parece
que hay dinero enterrado desde la Independencia;
el corral con guayabos y almendros,
el corral con peonías y cerezas
y el gran parral que daba todo el año
uvas más dulces que la miel de las abejas.
Bajo el parral hay un estanque;
un baño en ese estanque sabe a Grecia;
del verde artesonado, las uvas en racimos,
tan bajas, que del agua se podría cogerlas,
y mientras en los labios se desangra la uva,
los pies hacen saltar el agua fresca.
Cuando llegaba la sazón tenía
cada racimo un capuchón de tela,
para salvarlo de la gula
de las avispas negras,
y tenían entonces
una gracia invernal las uvas nuestras,
arrebujadas en sus talas blancas,
sordas a la canción de las abejas...
Y ahora, madre, que tan sólo tengo
las doce uvas de la Noche Vieja,
hoy que exprimo las uvas de los meses
sobre el recuerdo de la viña seca,
siento que toda la acidez del mundo
se está metiendo en ella,
porque tienen el ácido de lo que fue dulzura
las uvas de la ausencia.
Y ahora me pregunto:
¿Por qué razón estoy yo aquí? ¿Qué fuerza pudo
más que tu amor, que me llevaba
a la dulce aninomia de tu puerta?
¡Oh miserable vara que nos mides!
¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!
¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!
Y esta es la lucha ante los hombres malos
y ante las almas buenas;
yo soy un hombre a solas en busca de un camino.
¿Dónde hallaré camino mejor que la vereda
que a ti me lleva, madre; la verdad que corta
por los campos frutales, pintada de hojas secas,
siempre recién llovida,
con pájaros del trópico, con muchachas de la aldea,
hombres que dicen: «Buenos días, niño»,
y el queso que me guardas siempre para merienda?
Esa es la Gloria, madre, para un hombre
que se llamó fray Luis y era poeta.
¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede
mi poesía andar como una reina!
¿Qué sabes tú de formas y doctrinas,
de metros y de escuela?
Tú eres mi madre, que me dices siempre
que son hermosos todos mis poemas;
para ti, soy grande; cuando dices mis versos,
yo no sé si los dices o los rezas...
¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo
toda una vida absurda, la promesa
de vernos otra vez se va alargando,
y el momento de irnos está cerca,
y no pensamos que se pierde todo!
¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta
y en la última uva libo la última gota
del año que se aleja,
pienso en que tienes todavía, madre,
retazos de carbón en la cabeza,
y ojos tan bellos que por mí regaron
su clara pleamar en tus ojeras,
y manos pulcras, y esbeltez de talle,
donde hay la gracia de la espiga nueva;
que eres hermosa, madre, todavía,
y yo estoy loco por estar de vuelta,
porque tú eres la Gloria de mis años
y no quiero volver cuando estés vieja!...
Uvas del Tiempo que mi ser escancia
en el recuerdo de la viña seca,
¡cómo me pierdo, madre, en los caminos
hacia la devoción de tu vereda!
Y en esta algarabía de la ciudad borracha,
donde va mi emoción sin compañera,
mientras los hombres comen las uvas de los meses,
yo me acojo al recuerdo como un niño a una puerta.
Mi labio está bebiendo de tu seno,
que es el racimo de la parra buena,
el buen racimo que exprimí en el día
sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.
Madre, esta noche se nos muere un año;
todos estos señores tienen su madre cerca,
y al lado mío mi tristeza muda
tiene el dolor de una muchacha muerta...
Y vino toda la acidez del mundo
a destilar sus doce gotas trémulas,
cuando cayeron sobre mi silencio
las doce uvas de la Noche Vieja.

domingo, 27 de noviembre de 2011

EN BUSCA DE LA VERDAD


Érase una vez un hombre que buscaba la verdad.

Un buen día llegó a un lugar en donde ardía una innumerable cantidad de velas de aceite.

Éstas se encontraban cuidadas por un anciano que, ante la curiosidad de este individuo respondió que ése era el lugar de la verdad absoluta.

Aquél le preguntó qué significaban sus palabras, a lo cual respondió que cada vela reflejaba la vida de cada individuo sobre la tierra: a medida que se consume el aceite, menos tiempo de vida le queda.

El hombre le preguntó si le podía indicar cuál era la de él.

Al descubrir que la llama estaba flaqueando, a punto de extinguirse, aprovechó un instante de distracción del anciano y tomó la vela de al lado para verter un poco de aceite de ésta en la suya.

Cuando estuvo a punto de alzar la vela, su mano fue detenida por la del anciano diciendo: -"creí que buscabas la verdad"...

Reflexión
A veces en la búsqueda de la verdad, cuando creemos encontrarla nos resulta tan difícil asumirla que la negamos...

Sucede en la vida, ante traiciones, engaños, infidelidades.

Vamos buscando la verdad para confirmar nuestras sospechas y al descubrirla nos sentimos débiles para asumirla, ya que a veces la verdad es tan dolorosa que nos deja paralizados o nos sentimos morir al enfrentarla...

Optamos por negarla, o tomamos la parte que más nos beneficia y dejamos la que más nos perjudica...

Descubrir la verdad puede ser terrible, pero es mucho más doloroso convivir con la mentira...

miércoles, 23 de noviembre de 2011

MISERIA


El otro día vi
a un rico
de pie en la puerta del templo.

Tendía sus manos
llenas de piedras preciosas
a todos los transeúntes, diciendo:
-Tened compasión,
tomad de mí estas joyas.

Me han puesto el alma enferma
y me han endurecido el corazón:
piedad, tened piedad,
tomadlas,
haced que me cure.


Pero nadie le hacía caso.

domingo, 2 de octubre de 2011

INMORTALIDAD



No, no fue tan efímera la historia de nuestro amor: entre los folios tersos del libro virginal de tu memoria, como pétalo azul está la gloria
doliente, noble y casta de mis versos.


No puedes olvidarme: te condeno a un recuerdo tenaz.

 Mi amor ha sido lo más alto en tu vida, lo más bueno; y sólo entre los légamos y el cieno, 
surge el pálido loto del olvido.

Me verás dondequiera: en el incierto anochecer, en la alborada rubia, y cuando hagas labor en el desierto corredor, mientras tiemblan en tu huerto los monótonos hilos de la lluvia.

¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia
que te da mi dolor, que nada ensalma.

¡Seré cumbre de luz en tu existencia, y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela inmortal dentro de tu alma!


jueves, 22 de septiembre de 2011

POESIA A MI MADRE


Flor de perfume inagotable
Gentileza innata, amor incalculable,
distes a todos tus hijos en tus años de

esplendor lo más bello que tenías, y eso es, todo tu amor, gracias querida madre, gracias por tanta dedicación, ni los años ni la distancia pueden con tanto amor, te deseo en éste día especial de tu cumpleaños, que una lluvia de ángeles te protejan hoy y siempre, bendición madre querida, y un beso para ti con todo mi amor.

viernes, 9 de septiembre de 2011

REGALO DE DIOS



Regalo de Dios
Verdadero tesoro, te amo desde siempre.
Criatura de belleza espiritual única, Gracias.

Regalo de Dios.
Eres el bálsamo de mi existencia.

Poesía mía, infinito amor,
 te regalo amor eterno,

¡Dios te bendiga hijo!



Feliz Cumpleaños

miércoles, 17 de agosto de 2011

UN CUENTO DE ABU Y FATI

 Fati, es una niña de ocho años y medio, cuyo nombre es Fátima, como la hija de Mahoma la princesa; es una chica muy lista, habla y escribe bien el castellano, Está siempre en comunicación con su abuelo, y le pone preguntas muy facilitas para que éste se las responda.

 El abuelo, a quien ella llama Abu, le regaló, a los seis meses de edad, Las fábulas ilustradas, y Fati fue creciendo viendo esas ilustraciones de princesas, príncipes, animales, y todo un mundo de fantasía que tanto enriquece a los niños.

Estaban, un día, Abu y Fáti hablando:-Le dijo Fati a Abu-:-Abu, nárrame un cuento, que sea cortito, y bonito.-

He aquí, lo que contó Abu a Fati-:-Había una vez un rosal que tenía una Rosa roja, muy bonita, quien sabía que lo era, y una abejita, llamada Melita, fue un día a absorber la esencia de la Rosa, para luego hacer la miel, en su colmena.

Estando posada en la flor, le dijo Melita, a la Rosa:-Hola, preciosa, eres muy linda; gracias por permitirme absorber tu esencia con la que voy a hacer la miel.

 A ti la naturaleza te dotó con el Don de la belleza, pero, también tienes una fragancia exquisita, eres rica en nutrientes, en vitamina C, y en tantas otras sustancias que la ciencia, aún, debe descubrir en ti.

Oh, abejita Melita, -le responde la Rosa-, tú sí que eres sabia; nadie como tú es capaz de hacer algo tan sabroso como la miel.

 La naturaleza te dotó con el Don de la Sabiduría.

 Eres capaz de extraer la quintaesencia de la naturaleza con la esencia de las flores. Eres una auténtica alquimista que conoce el secreto de la piedra filosofal, el más preciado del universo.-

Entonces, Fati le hizo una de sus preguntas muy facilitas a Abu-:-Dime Abu, y el Don de la Prudencia, a qué animal se lo asignó Dios?-A la hormiguita, -le responde Abu-, quien trabaja durante la primavera y el verano, y guarda lo que deberá comerse en el otoño y en el invierno.

 Dios le dio el Don de la prudencia, que le permite ahorrar hoy para cuando lo necesite mañana. 

Así Dios puso de ejemplo a la hormiguita para enseñar a los humanos a hacer lo mismo.-Entonces, Abu, -dice Fati-: las hormiguitas, piensan?-Claro que sí, Fati, Dios también le dio el Don de la inteligencia, el del pensamiento y el de los sentimientos; pero, también se los dio al rosal, para hacer las Rosas, y a la abeja, para hacer la miel.Oh, que bien, -dice Fati-: entonces, cada uno tiene algo especial que hacer en esta vida, y hay que hacerlo tan bien como el Rosal hace la Rosa, la abejita, la miel, y la hormiguita, el trabajo y el ahorro, en la primavera y en el verano, para tener abundante comida durante todo el otoño y el invierno, y así vivir tranquila, contenta y feliz.-

Así es, Fati, -responde Abu-.-Abu: Que trabajadora es la hormiguita!, -complementa Fati-.Luego, agrega-:-Quiero cultivar la belleza de la Rosa, la sabiduría de la abejita Melita, y la prudencia y el ahorro de la hormiguita y el trabajo perfecto de todas ellas.-Si así lo haces, Fati, serás siempre muy feliz…. Feliz, feliz… -le responde Abu-, porque estarás cultivando los sentimientos y practicando las virtudes.-

Qué es un sentimiento, Abu?, -pregunta Fati-.-Abu le responde-: Sentimiento viene de sentir, es una emoción: Tú puedes sentir la emoción del amor, de la belleza, de la justicia, de la bondad, de la gratitud, de la fortaleza y de la templanza y practicar esos sentimientos, amando, haciendo cosas bellas y cuidando tu belleza, la del cuerpo y la de los pensamientos, siendo justa, buena y agradecida.

 Además ser fuerte y valiente frente a todo; prudente, precavida y equilibrada en todo.

 Eso es la práctica de las virtudes y quien lo hace, es una persona virtuosa. A las personas virtuosas, todo le va bien en la vida, Dios le protege y le ayuda. Por eso las personas son felices, muy felices.

-Oye, Abu, -dice Fati-: -La Rosa, la abejita y la hormiguita si que son sabias; con razón Dios las pone de maestras de los humanos para que estos aprendan las leyes de la naturaleza y a ser felices como la Rosa, la abejita y la hormiguita.-

Que bien has dicho, Fati. Te felicito, ya sabes muchas cosas muy interesantes. Cuanto has aprendido leyendo las fábulas de Esopo, de Babrio, de Samaniego y de La Fontaine!-Gracias, Abu, -responde Fati-, me gustan mucho los cuentos y las fábulas, pero también el juego de ajedrez, que me hace ejercitar la mente y pensar como ganar.-

Vamos a jugar ajedrez, Abu?-De acuerdo, -responde Abu-.




viernes, 12 de agosto de 2011

VIVO SIN VIVIR EN MI


Vivo sin vivir en mí 
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

 En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero.

 Esta vida que yo vivo
es privación de vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo.


Oye, mi Dios, lo que digo:
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero.

 Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero, porque no muero.

 El pez que del agua sale
aun de alivio no carece,
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.


¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo más muero?

 Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

 ¡Sácame de aquesta muerte
mi Dios, y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

 Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está. 


¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?

domingo, 17 de julio de 2011

SI DIOS FUERA UNA MUJER


¿Y si Dios fuera mujer?

pregunta Juan sin inmutarse, vaya, vaya si Dios fuera mujer es posible que agnósticos y ateos no dijéramos no con la cabeza y dijéramos sí con las entrañas. Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez para besar sus pies no de bronce, su pubis no de piedra, sus pechos no de mármol, sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos para arrancarla de su lontananza y no habría que jurar hasta que la muerte nos separe ya que sería inmortal por antonomasia y en vez de transmitirnos SIDA o pánico nos contagiaría su inmortalidad.


Si Dios fuera mujer no se instalaría lejana en el reino de los cielos, sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno, con sus brazos no cerrados, su rosa no de plástico y su amor no de ángeles.

 Ay Dios mío, Dios mío si hasta siempre y desde siempre fueras una mujer qué lindo escándalo sería, qué venturosa, espléndida, imposible, prodigiosa blasfemia.

jueves, 7 de julio de 2011

RÍO GRANDE DE LOÍZA


¡Río Grande de Loíza!... Alárgate en mi espíritu y deja que mi alma se pierda en tus riachuelos, para buscar la fuente que te robó de niño y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.

Enróscate en mis labios y deja que te beba, para sentirte mío por un breve momento, y esconderte del mundo y en ti mismo esconderte, y oir voces de asombro en la boca del viento.

Apéate un instante del lomo de la tierra, y busca de mis ansias el íntimo secreto; confúndete en el vuelo de mi ave fantasía, y déjame una rosa de agua en mis ensueños.

¡Río Grande de Loíza!... Mi manantial, mi río, desde que alzome al mundo el pétalo materno; contigo se bajaron desde las rudas cuestas, a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos; y mi niñez fue toda un poema en el río, y un río en el poema de mis primeros sueños.

Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida prendida en lo más ancho de tu viajar eterno; y fui tuya mil veces y en un bello romance me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.

¿A dónde te llevaste las aguas que bañaron mis formas, en espiga de sol recién abierto?
¡Quién sabe en qué remoto país mediterráneo algún fauno en la playa me estará poseyendo!
¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana me estaré derramando para abrir surcos nuevos; o si acaso, cansada de morder corazones, me estaré congelando en cristales de hielo!
¡Río Grande de Loíza!... Azul. Moreno. Rojo. Espejo azul, caído pedazo azul de cielo; desnuda carne blanca que se te vuelve negra cada vez que la noche se te mete en el lecho; roja franja de sangre, cuando bajo la lluvia a torrentes su barro te vomitan los cerros.

Río hombre, pero hombre con pureza de río, porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.

Muy señor río mío. Río hombre. Unico hombre que ha besado mi alma al besar en mi cuerpo.

¡Río Grande de Loíza!... Río grande. Llanto grande. El más grande de todos nuestros llantos isleños, si no fuera más grande el que de mí se sale por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.


viernes, 13 de abril de 2012

PLEITO DEL AMAR Y QUERER



Me muero por preguntarte

si es igual o es diferente
querer y amar, y si es cierto
que yo te amo y tú me quieres.

-Amar y querer se igualan
cuando se ponen parejos
el que quiere y el que ama.

-Pero es que no da lo mismo.
Dicen que el querer se acaba
y el amar es infinito;
amar es hasta la muerte,
y querer, hasta el olvido.

-Dile al que te cuente historias
que el mundo es para querer,
y amar es la misma cosa.

-Querer no es amar. Amando
hay tiempo de amarlo todo:
a Dios, al esposo, al mundo;
tocar el borde y el fondo
y amar al hijo del pueblo
como al hijo del esposo.
-¿Querer es ser para uno
y amar es ser para todos?

-No; amar es amar, y amar
es como amar de dos modos:
a unos como hijos de Dios,
y como a Dios, a uno solo.

-¿Amar y querer? Parece
que amar es lo que abotona
y querer lo que florece.

Dicen que amar no hace daño
donde querer deja huella.

Si querer es con la uña
donde amar es con la yema...

-Querer es lo del deseo
y amar es lo del servicio;
querer puebla los rincones,
amar puebla los caminos;
queriendo se tiene un gozo
y amando se tiene un hijo.

-Amar es con luz prendida;
querer, con la luz apagada;
en amar hay más desfile,
y en querer hay más batalla.

-Luego querer no es amar;
querer es guerra con guerra
y amar es guerra con paz..

-Querer no es lo que tú sientes,
querer no es lo que tú piensas;
tu querer de agua tranquila
ni bulle ni arrastra piedras.

Querer no es esa apacible
ternura que no hace huella.

Querer es querer mil veces
en cada vez que se quiera.

Querer es tener la vida
repartida por igual
entre el amor que sentimos
y la plenitud de amar.

Es no dormir por las noches,
es no ver de día el sol,
es amar sin dejar sitio
ni para el amor de Dios;

Es tener el corazón
entre las manos guardado,
y si ella pasa, sentir
que se nos abren las manos;

Es tener un niño preso
y envejecido en la cuna;
querer es brasa que vive
de la propia quemadura;

Es no reír, porque hay algo
de lágrima en la sonrisa;
es no comer, porque sabe
a corazón la comida.

Es haber amanecido
sin habernos explicado
cómo sin haber dormido
pudimos haber soñado.

-Todo esto es querer y amar,
y amar es más todavía,
porque amar es la alegría
de crearse y crear.

Es algo como una idea
que inventa lo que se quiere,
porque el quererlo lo crea.

No hay un hombre que supere
a la versión que de ese hombre
da la mujer que lo quiere;
ni existe mujer tan bella,
ni existe mujer tan pura
como la que se figura
el hombre que piensa en ella.

Por eso, al estarte amando,
si con un amor te quiero,
con otro te estoy creando,

y tú, en el amor que sientas,
si con un querer me quieres,
con otro querer me inventas.

Pero allí no se detiene
la creación del amor
e inventa un mundo mejor
para el que ni mundo tiene.

Y el amor se vuelve afán
de gritarle al pordiosero:
-"Quiero, y porque quiero, quiero
que nadie te quite el pan"

Que nadie te quite el vino,
que no te duela en los pies
la limosna del camino;

Que te alces, alzado y frío
el puño de tu derecho,
prestado en rabia a tu pecho
el amor que hay en el mío.

Del obrero y sus quereres
todo el rescoldo se vea
cuando haga la chimenea
suspirar a los talleres,

Y en la voz del campesino
vaya un poco de mi amor,
como de savia en la flor,
como de agua en el molino.

Y así el amor es caricia
que se nos va de las manos
para servicios humanos
en comisión de justicia.

Amar es querer mejor,
y si le pones medida,
te resulta que el amor
es más ancho que la vida.

Amar es amar de suerte
que al ponerle medidor
te encuentras con que el amor
es más largo que la muerte.

Y en el querer lo estupendo,
y en el amar lo profundo,
es que algo le toque al mundo
de lo que estamos queriendo

sábado, 31 de marzo de 2012

JESÚS, EL HIJO DEL HOMBRE



En 1928 Gibrán Khalil Gibrán escribió uno de los libros más bellos y profundos que se hayan escrito sobre Jesús.

 A lo largo de 76 relatos en los que da voz a diversos personajes que acompañaron al Señor en su vida y predicación, este pensador libanés logra que el lector se haga imágenes que le permiten ver al Nazareno, escuchar sus palabras y situarse dos mil años atrás en el tiempo. “Jesús, el hijo del hombre, sus palabras y sus acciones relatadas y recordadas por los que le conocieron” es también una colección de dichos y hechos que provocan emociones de dicha, tristeza, compasión y triunfo; mueven a la alegría y al llanto consolador, y provocan nobles sentimientos de paz, reconciliación, de perdón y de amor. 
En labios de María Magdalena pone las siguientes palabras: “Y de nuevo me dijo: -Todos los hombres te aman para sí mismos; yo te amo para ti misma.- Y luego se alejó. Pero ningún hombre caminaba como él. ¿Acaso fue una brisa de mi huerto que iba rumbo al oriente? ¿O fue una tempestad capaz de sacudir todas las cosas desde sus cimientos? No lo supe; empero ese día el crepúsculo de sus ojos aniquiló al dragón que había en mí y me convertí en mujer, en Miriam, Miriam de Magdala”.
Gibrán nació en la ciudad de Becharre, Líbano, en 1883 y creció bajo una formación católica-maronita, de la que recibió la sabiduría y los conocimientos filosóficos y teológicos que le ayudaron a escribir la prosa y la poesía en los que refleja la misericordia de Dios y el amor al prójimo.
En uno de los relatos, en el que hace hablar a san Lucas, pone en boca de Jesús este dicho: “-Los débiles, aquellos que tú llamas pecadores, son como los pájaros cuyas alas, aún débiles, los hacen caer del nido. Los hipócritas, en cambio, son los buitres que aguardan sobre la roca la muerte de su presa. Débiles son los hombres perdidos en un desierto. Pero los hipócritas no están perdidos, pues conocen el camino y se ríen entre la arena y el viento. Por ese motivo no los acepto-”.

 Luego Lucas medita lo siguiente: “Así habló el Maestro y no le entendí; pero ahora ya entiendo todo. Después, los hipócritas le aprehendieron y le condenaron; y con esto se creyeron justificados; porque citaron la Ley de Moisés en el Sanhedrín como prueba inapelable en contra de él. Y ellos, que violan la ley al amanecer de cada día y vuelven a violarla al crepúsculo, son los que tramaron su muerte”
Gibrán Khalil Gibrán vivió en París entre 1908 y 1910, donde se formó como artista plástico, para luego residir en Boston. 
En otro relato de “Jesús el hijo del hombre” pone en labios de una de las mujeres que le siguieron, de nombre María, la siguiente apreciación: “Cuando sonreía, su sonrisa era como el hambre de aquellos verdaderamente ávidos de lo desconocido. Era como el polvo de los astros sobre los párpados de los niños y era como la gota de miel para el refinado paladar. Jesús era triste, pero de una tristeza que podía elevarse a los labios y ahí apagarse en una sonrisa. Y era como un velo dorado en la selva cuando el otoño envuelve al mundo. Y a veces, parecía como luz de luna sobre las orillas del lago”.
En un relato en el que hace hablar a Barrabás narra lo siguiente: “Me soltaron a mí y escogieron a Jesús. Después él se elevó y yo descendí. Y le capturaron cual víctima de sacrificio para la Pascua. Fui libertado de las cadenas y caminé tras de él con la multitud; pero yo era un vivo caminando hacia mi propia sepultura. Debí haberme fugado al desierto, donde la vergüenza es quemada por el sol, en lugar de acompañar la procesión que le había escogido para cargar con mi crimen”.
En el relato del apóstol Felipe, él dice que: “Cuando nuestro Bienamado murió, toda la humanidad murió… Las estaciones se cansarán y los años pasarán antes que desaparezcan estas palabras: –Padre, perdónalos por no saber lo que hacen-”.
Gibrán murió a los 48 años de edad, el 10 de abril de 1931, a causa de cirrosis hepática agravada por trastornos pulmonares. Su cuerpo fue trasladado a Líbano y sepultado en el antiguo monasterio carmelita de Mar Sarkis. En sus propias palabras, en una carta, deja este mensaje a sus lectores: “No hablen de mi partida con lágrimas en la voz; cierren más bien los ojos y me verán entre ustedes, hoy y mañana”.

domingo, 19 de febrero de 2012

VIRGEN DE FÁTIMA


Sobre los arbustos
en Cova de Iría
bajó de los cielos
la Virgen María

Un feliz domingo
un trece de mayo
brilló en el paisaje su luz
como un rayo

Los tres pastorcitos vieron
en la encina
lucir, como un sol
su emisión divina

Su túnica es blanca
señal de pureza
Su rostro revela
celestial belleza

Dijo a los pastores
con voz dulce y suave
que no tengan miedo

Lucía no sabe quién es la señora
Pregunta, con celo
de dónde procede
Dice: soy del cielo

Iremos al cielo
consulta Lucía
Responde que sí
la Virgen María

Ella les anuncia
que deben sufrir
para que las almas
consigan vivir
en la gloria eterna

Les encomendó
rezar el Rosario y
les prometió
regresar seis meses

Como luz del cielo
se elevó la Virgen
en místico vuelo

AVE, AVE, AVE MARÍA
AVE, AVE, AVE MARÍA


martes, 10 de enero de 2012

REÍR LLORANDO


Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leído-
Que os ame una mujer - ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.

¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
- ¿De lisonjas gustáis ? - ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?...-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?... -Mucho, mucho.

¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja- agrega el médico -perplejo
vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.

-¿A Garrick ? -Sí, a Garrick...La más remisa
y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa !

-Y a mí me hará reír?-Ah, sí, os lo juro !;
él, sí, nada más él...Mas qué os inquieta?...
-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick ! cambiádme la receta.

¡Cuantos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay ! ¡ Cuántas veces al reír se llora!..
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro rie!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto

y también a llorar con carcajadas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LAS UVAS DEL TIEMPO


Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca...
¡Yo estoy tan solo, madre,
tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda.
Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres
vestidos de locura, con cacerolas viejas,
tambores de sartenes,
cencerros y cornetas;
el hálito canalla
de las mujers ebrias;
el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,
anda por esas calles inventando piruetas,
y por esta balumba en que da brincos
la gran ciudad histérica,
mi soledad y tu recuerdo, madre,
marchan como dos penas.
Esta es la noche en que todos se ponen
en los ojos la venda,
para olvidar que hay alguien cerrando un libro,
para no ver la periódica liquidación de cuentas,
donde van las partidas al Haber de la Muerte,
por lo que viene y por lo que se queda,
porque no lo sufrimos se ha perdido
y lo gozado ayer es una perdida.
Aquí es de la tradición que en esta noche,
cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,
todos los hombres coman, al compas de las horas,
las doce uvas de la Noche Vieja.
Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,
como en los pueblos de mi tierra;
en este gozo hay menos caridad; la alegría
de cada cual va sola, y la tristeza
del que está al margen del tumulto acusa
lo inevitable de la casa ajena.
¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,
sin conocerse, con la buena nueva!
Las manos que se buscan con la efusión unánime
de ser hormigas de la misma cueva;
y al hombre que está solo, bajo un árbol,
le dicen cosas de honda fortaleza:
«¡Venid compadre, que las horas pasan;
pero aprendamos a pasar con ellas!»
Y el cañonazo en la Planicie,
y el himno nacional desde la iglesia,
y el amigo que viene a saludarnos:
«feliz año, señores», y los criados que llegan
a recibir en nuestros brazos
el amor de la casa buena.
Y el beso familiar a medianoche:
«La bendición, mi madre»
«Que el Señor la proteja...»
Y después, en el claro comedor, la familia
congregada para la cena,
con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,
y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.
¡Madre, cómo son ácidas
las uvas de la ausencia!
¡Mi casona oriental! Aquella casa
con claustros coloniales, portón y enredaderas,
el molino de viento y los granados,
los grandes libros de la biblioteca
—mis libros preferidos: tres tomos con imágenes
que hablaban de los reinos de la Naturaleza—.
Al lado, el gran corral, donde parece
que hay dinero enterrado desde la Independencia;
el corral con guayabos y almendros,
el corral con peonías y cerezas
y el gran parral que daba todo el año
uvas más dulces que la miel de las abejas.
Bajo el parral hay un estanque;
un baño en ese estanque sabe a Grecia;
del verde artesonado, las uvas en racimos,
tan bajas, que del agua se podría cogerlas,
y mientras en los labios se desangra la uva,
los pies hacen saltar el agua fresca.
Cuando llegaba la sazón tenía
cada racimo un capuchón de tela,
para salvarlo de la gula
de las avispas negras,
y tenían entonces
una gracia invernal las uvas nuestras,
arrebujadas en sus talas blancas,
sordas a la canción de las abejas...
Y ahora, madre, que tan sólo tengo
las doce uvas de la Noche Vieja,
hoy que exprimo las uvas de los meses
sobre el recuerdo de la viña seca,
siento que toda la acidez del mundo
se está metiendo en ella,
porque tienen el ácido de lo que fue dulzura
las uvas de la ausencia.
Y ahora me pregunto:
¿Por qué razón estoy yo aquí? ¿Qué fuerza pudo
más que tu amor, que me llevaba
a la dulce aninomia de tu puerta?
¡Oh miserable vara que nos mides!
¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!
¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!
Y esta es la lucha ante los hombres malos
y ante las almas buenas;
yo soy un hombre a solas en busca de un camino.
¿Dónde hallaré camino mejor que la vereda
que a ti me lleva, madre; la verdad que corta
por los campos frutales, pintada de hojas secas,
siempre recién llovida,
con pájaros del trópico, con muchachas de la aldea,
hombres que dicen: «Buenos días, niño»,
y el queso que me guardas siempre para merienda?
Esa es la Gloria, madre, para un hombre
que se llamó fray Luis y era poeta.
¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede
mi poesía andar como una reina!
¿Qué sabes tú de formas y doctrinas,
de metros y de escuela?
Tú eres mi madre, que me dices siempre
que son hermosos todos mis poemas;
para ti, soy grande; cuando dices mis versos,
yo no sé si los dices o los rezas...
¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo
toda una vida absurda, la promesa
de vernos otra vez se va alargando,
y el momento de irnos está cerca,
y no pensamos que se pierde todo!
¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta
y en la última uva libo la última gota
del año que se aleja,
pienso en que tienes todavía, madre,
retazos de carbón en la cabeza,
y ojos tan bellos que por mí regaron
su clara pleamar en tus ojeras,
y manos pulcras, y esbeltez de talle,
donde hay la gracia de la espiga nueva;
que eres hermosa, madre, todavía,
y yo estoy loco por estar de vuelta,
porque tú eres la Gloria de mis años
y no quiero volver cuando estés vieja!...
Uvas del Tiempo que mi ser escancia
en el recuerdo de la viña seca,
¡cómo me pierdo, madre, en los caminos
hacia la devoción de tu vereda!
Y en esta algarabía de la ciudad borracha,
donde va mi emoción sin compañera,
mientras los hombres comen las uvas de los meses,
yo me acojo al recuerdo como un niño a una puerta.
Mi labio está bebiendo de tu seno,
que es el racimo de la parra buena,
el buen racimo que exprimí en el día
sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.
Madre, esta noche se nos muere un año;
todos estos señores tienen su madre cerca,
y al lado mío mi tristeza muda
tiene el dolor de una muchacha muerta...
Y vino toda la acidez del mundo
a destilar sus doce gotas trémulas,
cuando cayeron sobre mi silencio
las doce uvas de la Noche Vieja.

domingo, 27 de noviembre de 2011

EN BUSCA DE LA VERDAD


Érase una vez un hombre que buscaba la verdad.

Un buen día llegó a un lugar en donde ardía una innumerable cantidad de velas de aceite.

Éstas se encontraban cuidadas por un anciano que, ante la curiosidad de este individuo respondió que ése era el lugar de la verdad absoluta.

Aquél le preguntó qué significaban sus palabras, a lo cual respondió que cada vela reflejaba la vida de cada individuo sobre la tierra: a medida que se consume el aceite, menos tiempo de vida le queda.

El hombre le preguntó si le podía indicar cuál era la de él.

Al descubrir que la llama estaba flaqueando, a punto de extinguirse, aprovechó un instante de distracción del anciano y tomó la vela de al lado para verter un poco de aceite de ésta en la suya.

Cuando estuvo a punto de alzar la vela, su mano fue detenida por la del anciano diciendo: -"creí que buscabas la verdad"...

Reflexión
A veces en la búsqueda de la verdad, cuando creemos encontrarla nos resulta tan difícil asumirla que la negamos...

Sucede en la vida, ante traiciones, engaños, infidelidades.

Vamos buscando la verdad para confirmar nuestras sospechas y al descubrirla nos sentimos débiles para asumirla, ya que a veces la verdad es tan dolorosa que nos deja paralizados o nos sentimos morir al enfrentarla...

Optamos por negarla, o tomamos la parte que más nos beneficia y dejamos la que más nos perjudica...

Descubrir la verdad puede ser terrible, pero es mucho más doloroso convivir con la mentira...

miércoles, 23 de noviembre de 2011

MISERIA


El otro día vi
a un rico
de pie en la puerta del templo.

Tendía sus manos
llenas de piedras preciosas
a todos los transeúntes, diciendo:
-Tened compasión,
tomad de mí estas joyas.

Me han puesto el alma enferma
y me han endurecido el corazón:
piedad, tened piedad,
tomadlas,
haced que me cure.


Pero nadie le hacía caso.

domingo, 2 de octubre de 2011

INMORTALIDAD



No, no fue tan efímera la historia de nuestro amor: entre los folios tersos del libro virginal de tu memoria, como pétalo azul está la gloria
doliente, noble y casta de mis versos.


No puedes olvidarme: te condeno a un recuerdo tenaz.

 Mi amor ha sido lo más alto en tu vida, lo más bueno; y sólo entre los légamos y el cieno, 
surge el pálido loto del olvido.

Me verás dondequiera: en el incierto anochecer, en la alborada rubia, y cuando hagas labor en el desierto corredor, mientras tiemblan en tu huerto los monótonos hilos de la lluvia.

¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia
que te da mi dolor, que nada ensalma.

¡Seré cumbre de luz en tu existencia, y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela inmortal dentro de tu alma!


jueves, 22 de septiembre de 2011

POESIA A MI MADRE


Flor de perfume inagotable
Gentileza innata, amor incalculable,
distes a todos tus hijos en tus años de

esplendor lo más bello que tenías, y eso es, todo tu amor, gracias querida madre, gracias por tanta dedicación, ni los años ni la distancia pueden con tanto amor, te deseo en éste día especial de tu cumpleaños, que una lluvia de ángeles te protejan hoy y siempre, bendición madre querida, y un beso para ti con todo mi amor.

viernes, 9 de septiembre de 2011

REGALO DE DIOS



Regalo de Dios
Verdadero tesoro, te amo desde siempre.
Criatura de belleza espiritual única, Gracias.

Regalo de Dios.
Eres el bálsamo de mi existencia.

Poesía mía, infinito amor,
 te regalo amor eterno,

¡Dios te bendiga hijo!



Feliz Cumpleaños

miércoles, 17 de agosto de 2011

UN CUENTO DE ABU Y FATI

 Fati, es una niña de ocho años y medio, cuyo nombre es Fátima, como la hija de Mahoma la princesa; es una chica muy lista, habla y escribe bien el castellano, Está siempre en comunicación con su abuelo, y le pone preguntas muy facilitas para que éste se las responda.

 El abuelo, a quien ella llama Abu, le regaló, a los seis meses de edad, Las fábulas ilustradas, y Fati fue creciendo viendo esas ilustraciones de princesas, príncipes, animales, y todo un mundo de fantasía que tanto enriquece a los niños.

Estaban, un día, Abu y Fáti hablando:-Le dijo Fati a Abu-:-Abu, nárrame un cuento, que sea cortito, y bonito.-

He aquí, lo que contó Abu a Fati-:-Había una vez un rosal que tenía una Rosa roja, muy bonita, quien sabía que lo era, y una abejita, llamada Melita, fue un día a absorber la esencia de la Rosa, para luego hacer la miel, en su colmena.

Estando posada en la flor, le dijo Melita, a la Rosa:-Hola, preciosa, eres muy linda; gracias por permitirme absorber tu esencia con la que voy a hacer la miel.

 A ti la naturaleza te dotó con el Don de la belleza, pero, también tienes una fragancia exquisita, eres rica en nutrientes, en vitamina C, y en tantas otras sustancias que la ciencia, aún, debe descubrir en ti.

Oh, abejita Melita, -le responde la Rosa-, tú sí que eres sabia; nadie como tú es capaz de hacer algo tan sabroso como la miel.

 La naturaleza te dotó con el Don de la Sabiduría.

 Eres capaz de extraer la quintaesencia de la naturaleza con la esencia de las flores. Eres una auténtica alquimista que conoce el secreto de la piedra filosofal, el más preciado del universo.-

Entonces, Fati le hizo una de sus preguntas muy facilitas a Abu-:-Dime Abu, y el Don de la Prudencia, a qué animal se lo asignó Dios?-A la hormiguita, -le responde Abu-, quien trabaja durante la primavera y el verano, y guarda lo que deberá comerse en el otoño y en el invierno.

 Dios le dio el Don de la prudencia, que le permite ahorrar hoy para cuando lo necesite mañana. 

Así Dios puso de ejemplo a la hormiguita para enseñar a los humanos a hacer lo mismo.-Entonces, Abu, -dice Fati-: las hormiguitas, piensan?-Claro que sí, Fati, Dios también le dio el Don de la inteligencia, el del pensamiento y el de los sentimientos; pero, también se los dio al rosal, para hacer las Rosas, y a la abeja, para hacer la miel.Oh, que bien, -dice Fati-: entonces, cada uno tiene algo especial que hacer en esta vida, y hay que hacerlo tan bien como el Rosal hace la Rosa, la abejita, la miel, y la hormiguita, el trabajo y el ahorro, en la primavera y en el verano, para tener abundante comida durante todo el otoño y el invierno, y así vivir tranquila, contenta y feliz.-

Así es, Fati, -responde Abu-.-Abu: Que trabajadora es la hormiguita!, -complementa Fati-.Luego, agrega-:-Quiero cultivar la belleza de la Rosa, la sabiduría de la abejita Melita, y la prudencia y el ahorro de la hormiguita y el trabajo perfecto de todas ellas.-Si así lo haces, Fati, serás siempre muy feliz…. Feliz, feliz… -le responde Abu-, porque estarás cultivando los sentimientos y practicando las virtudes.-

Qué es un sentimiento, Abu?, -pregunta Fati-.-Abu le responde-: Sentimiento viene de sentir, es una emoción: Tú puedes sentir la emoción del amor, de la belleza, de la justicia, de la bondad, de la gratitud, de la fortaleza y de la templanza y practicar esos sentimientos, amando, haciendo cosas bellas y cuidando tu belleza, la del cuerpo y la de los pensamientos, siendo justa, buena y agradecida.

 Además ser fuerte y valiente frente a todo; prudente, precavida y equilibrada en todo.

 Eso es la práctica de las virtudes y quien lo hace, es una persona virtuosa. A las personas virtuosas, todo le va bien en la vida, Dios le protege y le ayuda. Por eso las personas son felices, muy felices.

-Oye, Abu, -dice Fati-: -La Rosa, la abejita y la hormiguita si que son sabias; con razón Dios las pone de maestras de los humanos para que estos aprendan las leyes de la naturaleza y a ser felices como la Rosa, la abejita y la hormiguita.-

Que bien has dicho, Fati. Te felicito, ya sabes muchas cosas muy interesantes. Cuanto has aprendido leyendo las fábulas de Esopo, de Babrio, de Samaniego y de La Fontaine!-Gracias, Abu, -responde Fati-, me gustan mucho los cuentos y las fábulas, pero también el juego de ajedrez, que me hace ejercitar la mente y pensar como ganar.-

Vamos a jugar ajedrez, Abu?-De acuerdo, -responde Abu-.




viernes, 12 de agosto de 2011

VIVO SIN VIVIR EN MI


Vivo sin vivir en mí 
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

 En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero.

 Esta vida que yo vivo
es privación de vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo.


Oye, mi Dios, lo que digo:
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero.

 Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero, porque no muero.

 El pez que del agua sale
aun de alivio no carece,
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.


¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo más muero?

 Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

 ¡Sácame de aquesta muerte
mi Dios, y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

 Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está. 


¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?

domingo, 17 de julio de 2011

SI DIOS FUERA UNA MUJER


¿Y si Dios fuera mujer?

pregunta Juan sin inmutarse, vaya, vaya si Dios fuera mujer es posible que agnósticos y ateos no dijéramos no con la cabeza y dijéramos sí con las entrañas. Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez para besar sus pies no de bronce, su pubis no de piedra, sus pechos no de mármol, sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos para arrancarla de su lontananza y no habría que jurar hasta que la muerte nos separe ya que sería inmortal por antonomasia y en vez de transmitirnos SIDA o pánico nos contagiaría su inmortalidad.


Si Dios fuera mujer no se instalaría lejana en el reino de los cielos, sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno, con sus brazos no cerrados, su rosa no de plástico y su amor no de ángeles.

 Ay Dios mío, Dios mío si hasta siempre y desde siempre fueras una mujer qué lindo escándalo sería, qué venturosa, espléndida, imposible, prodigiosa blasfemia.

jueves, 7 de julio de 2011

RÍO GRANDE DE LOÍZA


¡Río Grande de Loíza!... Alárgate en mi espíritu y deja que mi alma se pierda en tus riachuelos, para buscar la fuente que te robó de niño y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.

Enróscate en mis labios y deja que te beba, para sentirte mío por un breve momento, y esconderte del mundo y en ti mismo esconderte, y oir voces de asombro en la boca del viento.

Apéate un instante del lomo de la tierra, y busca de mis ansias el íntimo secreto; confúndete en el vuelo de mi ave fantasía, y déjame una rosa de agua en mis ensueños.

¡Río Grande de Loíza!... Mi manantial, mi río, desde que alzome al mundo el pétalo materno; contigo se bajaron desde las rudas cuestas, a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos; y mi niñez fue toda un poema en el río, y un río en el poema de mis primeros sueños.

Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida prendida en lo más ancho de tu viajar eterno; y fui tuya mil veces y en un bello romance me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.

¿A dónde te llevaste las aguas que bañaron mis formas, en espiga de sol recién abierto?
¡Quién sabe en qué remoto país mediterráneo algún fauno en la playa me estará poseyendo!
¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana me estaré derramando para abrir surcos nuevos; o si acaso, cansada de morder corazones, me estaré congelando en cristales de hielo!
¡Río Grande de Loíza!... Azul. Moreno. Rojo. Espejo azul, caído pedazo azul de cielo; desnuda carne blanca que se te vuelve negra cada vez que la noche se te mete en el lecho; roja franja de sangre, cuando bajo la lluvia a torrentes su barro te vomitan los cerros.

Río hombre, pero hombre con pureza de río, porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.

Muy señor río mío. Río hombre. Unico hombre que ha besado mi alma al besar en mi cuerpo.

¡Río Grande de Loíza!... Río grande. Llanto grande. El más grande de todos nuestros llantos isleños, si no fuera más grande el que de mí se sale por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.


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