POESÍA INOLVIDABLE

POESÍA INOLVIDABLE

viernes, 10 de marzo de 2017

MI PRIMER PACIENTE


Era una mañana de primavera 
y muchos aromas había en el ambiente 
cuando al sonar la hora primera 
tocó a la puerta mi primer paciente.

Una pobre mujer desesperada 
con un niño en brazos me miró de fijo 
y suplicó con palabra entrecortada: 
“doctor, doctor, salve a mi hijo”.

Un tierno retoño de cara angelical 
posaba en su regazo inconsciente 
denotando al parecer un grave mal 
que atacó su organismo de repente.

Examiné a la criatura con paciencia 
como un experto jardinero a su huerto, 
pero nada podía hacer mi ciencia 
porque aquel niño ya estaba muerto.

Un nudo forjose en mi garganta 
deteniendo el sonido de mi voz, 
su tragedia adivinó aquella santa 
y en silencio compartimos el dolor los dos.

Hoy, al recordar aquella madre y a su hijo 
que inútilmente mi ciencia atendiera 
de hinojos oré ante el crucifijo, 
y lloré, sin que nadie me viera

miércoles, 15 de febrero de 2017

ESPÍRITU SIN NOMBRE


Espíritu sin nombre, 
indefinible esencia, 
yo vivo con la vida 
sin formas de la idea. 

Yo nado en el vacío, 
del sol tiemblo en la hoguera, 
palpito entre las sombras 
y floto con las nieblas. 

Yo soy el fleco de oro 
de la lejana estrella, 
yo soy de la alta luna 
la luz tibia y serena. 

Yo soy la ardiente nube 
que en el ocaso ondea, 
yo soy del astro errante 
la luminosa estela. 

Yo soy nieve en las cumbres, 
soy fuego en las arenas, 
azul onda en los mares 
y espuma en las riberas. 

En el laúd, soy nota, 
perfume en la violeta, 
fugaz llama en las tumbas 
y en las ruinas yedra. 

Yo atrueno en el torrente 
y silbo en la centella, 
y ciego en el relámpago 
y rujo en la tormenta. 

Yo río en los alcores, 
susurro en la alta yerba, 
suspiro en la onda pura 
y lloro en la hoja seca. 

Yo ondulo con los átomos 
del humo que se eleva 
y al cielo lento sube 
en espiral inmensa. 

Yo, en los dorados hilos 
que los insectos cuelgan 
me mezclo entre los árboles 
en la ardorosa siesta. 

Yo corro tras las ninfas 
que, en la corriente fresca 
del cristalino arroyo, 
desnudas juguetean. 

Yo, en bosques de corales 
que alfombran blancas perlas, 
persigo en el océano 
las náyades ligeras. 

Yo, en las cavernas cóncavas 
do el sol nunca penetra, 
mezclándome a los gnomos, 
contemplo sus riquezas. 

Yo busco de los siglos 
las ya borradas huellas, 
y sé de esos imperios 
de que ni el nombre queda. 

Yo sigo en raudo vértigo 
los mundos que voltean, 
y mi pupila abarca 
la creación entera. 

Yo sé de esas regiones 
a do un rumor no llega, 
y donde informes astros 
de vida un soplo esperan. 

Yo soy sobre el abismo 
el puente que atraviesa, 
yo soy la ignota escala 
que el cielo une a la tierra, 

Yo soy el invisible 
anillo que sujeta 
el mundo de la forma 
al mundo de la idea. 

Yo, en fin, soy ese espíritu, 
desconocida esencia, 
perfume misterioso 
de que es vaso el poeta.

sábado, 11 de febrero de 2017

CANCIÓN DE CARNAVAL


Musa, la máscara apresta,
ensaya un aire jovial
y goza y ríe en la fiesta
del Carnaval.

Ríe en la danza que gira,
muestra la pierna rosada,
y suene, como una lira,
tu carcajada.

Para volar más ligera
ponte dos hojas de rosa,
como hace tu compañera
la mariposa.

Y que en tu boca risueña,
que se une al alegre coro,
deje la abeja porteña
su miel de oro.

Únete a la mascarada,
y mientras muequea un clown
con la faz pintarrajeada
como Frank Brown;

mientras Arlequín revela
que al prisma sus tintes roba
y aparece Pulchinela
con su joroba,

di a Colombina la bella
lo que de ella pienso yo,
y descorcha una botella
para Pierrot.

Que él te cuente cómo rima
sus amores con la Luna
y te haga un poema en una
pantomima.

Da al aire la serenata,
toca el auro bandolín,
lleva un látigo de plata
para el spleen.

Sé lírica y sé bizarra;
con la cítara sé griega;
o gaucha, con la guitarra
de Santos Vega.

Mueve tu espléndido torso
por las calles pintorescas,
y juega y adorna el Corso
con rosas frescas.

De perlas riega un tesoro
de Andrade en el regio nido,
y en la hopalanda de Guido,
polvo de oro.

Penas y duelos olvida,
canta deleites y amores;
busca la flor de las flores
por Florida:

Con la armonía te encantas
de las rimas de cristal,
y deshojas a sus plantas,
un madrigal.

Piruetea, baila, inspira
versos locos y joviales;
celebre la alegre lira
los carnavales.

Sus gritos y sus canciones,
sus comparsas y sus trajes,
sus perlas, tintes y encajes
y pompones.

Y lleve la rauda brisa,
sonora, argentina, fresca,
¡la victoria de tu risa

funambulesca!

martes, 27 de diciembre de 2016

AÑO NUEVO



A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
San Silvestre.

Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara,
de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
Salomón.

Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur;
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
Cruz del Sur.

Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco
del Arquero.

A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar.

Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
del Arquero.

Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán.

San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
inmortales.

Reza el santo y pontifica y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega Enero,
ante Dios bendice al mundo y su brazo abarca el arco
y el Arquero.




jueves, 22 de diciembre de 2016

A LOS ABUELOS Y ABUELAS


Pintas de blanco los cabellos,
y de arrugas los cuerpos,
pero hay sabiduría en tus años,
la producida por alegría, tristeza o por los daños.

Por los momentos más felices,
o por aquellos que han dejado cicatrices,
por el dolor acumulado o los errores cometidos,
por haber hecho hermano al enemigo
o por haber perdido al mejor amigo.

Sabiduría que brota en tus palabras,
en forma de consejos o regaños,
advertencias que deben ser tomadas en cuenta
y no a la ligera.

Tercera edad, que pausas el caminar,
haces lento el hablar,
y poco a poco dismunuyes las fuerzas,
también haces que aprendamos a escuchar.

Por eso abuelita y abuelito,
(si, me refiero a ustedes, los que leen este poema
que he escrito inspirado en su vida)
no te preocupes si te vas quedando sin dientes,
sigues siento el valiente que siempre admiraré;

No te preocupes el ya no caminar aprisa,
así nos tardamos más en llegar a nuestro destino,
y podrás contarme mas historias, de cuando eras niño,
de aquellos tiempos mejores que recuerdas con lágrimas.

No te preocupes si hablas despacito,
que escucharte por mucho tiempo necesito,
que para vivir lo que has vivido
no sé si la vida me alcance.

No te preocupes, no estas solito,
tienes muchos nietos, aunque no conozcas sus nombres,
son todos aquellos que esperan que de allá arriba
les permitan llegar a esa bendita Tercera edad.

domingo, 23 de octubre de 2016

ROMANCE DEL NIÑO PORDIOSERO


Niño quejumbroso, ¿què tiene tu pelo?
En èl, por besarte, la brisa se enreda,
y entre la madeja de hilillos de seda
el polvo de otoño coloca su velo.

¿Què tienen tus ojos, niño pordiosero?
¿Què tienen tus ojos de luz desolada?
Frente a tus oscuros caminos de nada
son como murientes y hundidos luceros.

¿Què tienen tus labios, niño gemebundo,
si ya en sus corolas se asoma el hastìo
y de rama mustios su polen de frìo
como las espigas de mi erial profundo?

Niñito de pena, ¿què tienen tus manos,
que en lugar de lirios semejan ortigas
cuando en los portales imploran las migas 
y a la vida artera se tienden en vano?

¿Què tienen tus plantas, niño lastimero?
¡Si dejan rojeces de angustia tus huellas
cuando en muda cuita sonrojas la estrella
y cruzas la sombra de inhòspito alero!

Niñito de làgrimas de un mundo de hielo,
¡còmo veo mi culpa temblar en tu llanto!
Tu dolor acalla la risa y el canto
y deja en las almas su signo de duelo.

sábado, 1 de octubre de 2016

EL AMOR


Entonces dijo Almitra: Háblanos del Amor,
Y él alzó la cabeza y miró a la multitud, y un silenció cayó sobre todos, y con fuerte voz
dijo él:
Cuando el amor os llame, seguidle,
aunque sus caminos sean duros y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, ceded a él,
aunque la espada oculta en su plumaje pueda heridos.

Y cuando os hable, creed en él,
aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como
el viento del norte asola vuestros jardines.

Porque así como el amor os corona, debe crucificaros.
Así como os agranda, también os poda.

Así como se eleva hasta vuestras copas y acaricia
vuestras más frágiles ramas que tiemblan al sol, también
penetrará hasta vuestras raíces y las sacudirá de su arraigo a la tierra.

Como gavillas de trigo, se os lleva.
Os apalea para desnudaros.

Os trilla para libraros de vuestra paja.
Os muele hasta dejaros blancos.

Os amasa hasta que seáis ágiles,
y luego os entrega a su fuego sagrado, y os transforma
en pan sagrado para el festín de Dios.

Todas estas cosas hará el amor por vosotros para que
podáis conocer los secretos de vuestro corazón, y con
este conocimiento os convirtáis en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si en vuestro temor sólo buscáis la paz del amor
y el placer del amor,
Entonces más vale que cubráis vuestra desnudez y
salgáis de la la era del amor,
Para que entréis en el mundo sin estaciones, donde
reiréis, pero no todas vuestras risas, y lloraréis, pero no
todas vuestras lágrimas.

El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.
El amor no posee, y no quiere ser poseído.
Porque al amor le basta con el amor.

Cuando améis no debéis decir "Dios está en mi corazón",
sino más bien "estoy en el corazón de Dios".

Y no penséis que podéis dirigir el curso del amor,
porque el amor, si os halla dignos, dirigirá él vuestros
corazones.
El amor no tiene más deseo que el de alcanzar su
plenitud.

Pero si amáis y habéis de tener deseos, que sean estos:
De diluiros en el amor y ser como un arroyo que
canta su melodía a la noche.

De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.
De ser herido por la comprensión que se tiene del amor.

De sangrar de buena gana y alegremente.

De despertarse al alba con un corazón alado y dar
gracias por otra jornada de amor;
De descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis
del amor;
De volver a casa al crepúsculo con gratitud,
Y luego dormirse con una plegaria en el corazón para
el bien amado, y con un canto de alabanza en los labios.


domingo, 25 de septiembre de 2016

SIEMBRA

Cuando de mí no quede sino un árbol,
cuando mis huesos se hayan esparcido
bajo la tierra madre;
cuando de tí no quede sino una rosa blanca
que se nutrió de aquello que tú fuiste
y haya zarpado ya con mil brisas distintas
el silencio del beso que hoy bebemos;
cuando ya nuestros nombres
sean sonidos sin eco
dormidos en la sombra de un olvido insondable;
tú seguirás viviendo en la belleza de la rosa,
como yo en el follaje del árbol
y nuestro amor en el murmullo de la brisa.


¡Escúchame!
Yo aspiro a que vivamos
en las vibrantes voces de la mañana.
Yo quiero perdurar junto contigo
en la savia profunda de la humanidad;
en la risa del niño,
en la paz de los hombres,
en el amor sin lágrimas.


Por eso,
como habremos de darnos a la rosa y al árbol,
a la tierra y al viento,
te pido que nos demos al futuro del mundo.

lunes, 12 de septiembre de 2016

LA VEJEZ

Me llegará lentamente 
y me hallará distraído 
probablemente dormido 
sobre un colchón de laureles. 
Se instalará en el espejo, 
inevitable y serena 
y empezará su faena 
por los primeros bosquejos.

Con unas hebras de plata 
me pintará los cabellos 
y alguna línea en el cuello 
que tapará la corbata. 
Aumentará mi codicia, 
mis mañas y mis antojos 
y me dará un par de anteojos 
para sufrir las noticias.

La vejez... 
está a la vuelta de cualquier esquina, 
allí, donde uno menos se imagina 
se nos presenta por primera vez. 

La vejez... 
es la más dura de las dictaduras, 
la grave ceremonia de clausura 
de lo que fue, la juventud alguna vez.

Con admirable destreza, 
como el mejor artesano 
le irá quitando a mis manos 
toda su antigua firmeza 
y asesorando al Galeno, 
me hará prohibir el cigarro 
porque dirán que el catarro 
viene ganando terreno.

Me inventará un par de excusas 
para amenguar la impotencia, 
´que vale más la experiencia 
que pretensiones ilusas´, 
me llegará la bufanda, 
las zapatillas de paño 
y el reuma que año tras año 
aumentará su demanda.

La vejez... 
es la antesala de lo inevitable, 
el último camino transitable 
ante la duda... ¿qué vendrá después; 
La vejez
es todo el equipaje de una vida, 
dispuesto ante la puerta de salida 
por la que no se puede ya volver.

A lo mejor, más que viejo 
seré un anciano honorable, 
tranquilo y lo más probable, 
gran decidor de consejos 
o a lo peor, por celosa 
me apartará de la gente 
y cortará lentamente 
mis pobres, últimas rosas.

La vejez 
está a la vuelta de cualquier esquina, 
allí donde uno menos se imagina 
se nos presenta por primera vez. 

La vejez... 
es la más dura de las dictaduras, 
la grave ceremonia de clausura 
de lo que fue la juventud alguna vez.

viernes, 19 de agosto de 2016

Asomaba a sus ojos una lágrima


Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?

lunes, 18 de julio de 2016

EL DÌA DE VERANO



¿Quién creó el mundo?
¿Quién dio forma al cisne, al oso negro?
¿Quién hizo al saltamontes?

Me refiero a este saltamontes,

el que acaba de saltar en la hierba,

el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?

Dime, ¿qué planeas hacer con tu preciosa, salvaje, única, vida?

domingo, 12 de junio de 2016

EL MILAGRO DE LA PERLA



Llegò la fiesta de El Valle.
La Isla de Margarita
cristiana fe resucita
que se desborda en la calle.
Como nàutico detalle
prendiòse en broche la espuma
de la red del pescador,
cuando el joyero en la duna
regateaba al buceador
las conchas de la fortuna.

Viajero de mar arriba,
para ganar el sustento
anclaste velas al viento
por sondear espectativa.
Marino de mar adentro.
Buzo de llanto y quimeras.
Dulces sonrisas esperas
a tu regreso a la orilla.
Premian tu vida. Es sencilla
la fe de tu marinera.
Cierta noche, sin embargo, 
tu retardo se enlutò
con la sombra que llenò
de negro el ambiente largo.
Tragaste dolor amargo
cuando, tendido en la playa,
muestras la rodilla en llaga.
Mirando un banco de perlas
soñabas con recogerlas
cuando te picò una raya.

Diez meses cuentas sentado.
Llegaban perlas en lotes
que descargaban los botes
frente al corazòn varado.
Marinero del pasado,
ya no cantan tus amarras.
El dolor que te desgarra
virò tu vida sencilla.
Naufragaron en tu silla
tu lancha con tu guitarra.

Llegò la fiesta bonita.
La hija del pescador
fue hasta El Valle con fervor.
Y a su patrona bendita
le ofrece en filial amor
la perla que han de sacar.
Sanò el buzo. Va a la mar.
Regresa con concha tierna.
Al abrirla ven la pierna,
y, en la rodilla, un lunar,
<<¡Milagro!>>, gritan en coro
de asombro los marineros.
El pescador en su lloro
rezò de afecto sincero.
Prendiò en cadena de oro
la perla-pierna al altar.
..........................
..........................
Hasta aquì quiero llevar
mi alma que penas siente,
porque la Virgen de Oriente
tambien me la ha de curar.

viernes, 10 de marzo de 2017

MI PRIMER PACIENTE


Era una mañana de primavera 
y muchos aromas había en el ambiente 
cuando al sonar la hora primera 
tocó a la puerta mi primer paciente.

Una pobre mujer desesperada 
con un niño en brazos me miró de fijo 
y suplicó con palabra entrecortada: 
“doctor, doctor, salve a mi hijo”.

Un tierno retoño de cara angelical 
posaba en su regazo inconsciente 
denotando al parecer un grave mal 
que atacó su organismo de repente.

Examiné a la criatura con paciencia 
como un experto jardinero a su huerto, 
pero nada podía hacer mi ciencia 
porque aquel niño ya estaba muerto.

Un nudo forjose en mi garganta 
deteniendo el sonido de mi voz, 
su tragedia adivinó aquella santa 
y en silencio compartimos el dolor los dos.

Hoy, al recordar aquella madre y a su hijo 
que inútilmente mi ciencia atendiera 
de hinojos oré ante el crucifijo, 
y lloré, sin que nadie me viera

miércoles, 15 de febrero de 2017

ESPÍRITU SIN NOMBRE


Espíritu sin nombre, 
indefinible esencia, 
yo vivo con la vida 
sin formas de la idea. 

Yo nado en el vacío, 
del sol tiemblo en la hoguera, 
palpito entre las sombras 
y floto con las nieblas. 

Yo soy el fleco de oro 
de la lejana estrella, 
yo soy de la alta luna 
la luz tibia y serena. 

Yo soy la ardiente nube 
que en el ocaso ondea, 
yo soy del astro errante 
la luminosa estela. 

Yo soy nieve en las cumbres, 
soy fuego en las arenas, 
azul onda en los mares 
y espuma en las riberas. 

En el laúd, soy nota, 
perfume en la violeta, 
fugaz llama en las tumbas 
y en las ruinas yedra. 

Yo atrueno en el torrente 
y silbo en la centella, 
y ciego en el relámpago 
y rujo en la tormenta. 

Yo río en los alcores, 
susurro en la alta yerba, 
suspiro en la onda pura 
y lloro en la hoja seca. 

Yo ondulo con los átomos 
del humo que se eleva 
y al cielo lento sube 
en espiral inmensa. 

Yo, en los dorados hilos 
que los insectos cuelgan 
me mezclo entre los árboles 
en la ardorosa siesta. 

Yo corro tras las ninfas 
que, en la corriente fresca 
del cristalino arroyo, 
desnudas juguetean. 

Yo, en bosques de corales 
que alfombran blancas perlas, 
persigo en el océano 
las náyades ligeras. 

Yo, en las cavernas cóncavas 
do el sol nunca penetra, 
mezclándome a los gnomos, 
contemplo sus riquezas. 

Yo busco de los siglos 
las ya borradas huellas, 
y sé de esos imperios 
de que ni el nombre queda. 

Yo sigo en raudo vértigo 
los mundos que voltean, 
y mi pupila abarca 
la creación entera. 

Yo sé de esas regiones 
a do un rumor no llega, 
y donde informes astros 
de vida un soplo esperan. 

Yo soy sobre el abismo 
el puente que atraviesa, 
yo soy la ignota escala 
que el cielo une a la tierra, 

Yo soy el invisible 
anillo que sujeta 
el mundo de la forma 
al mundo de la idea. 

Yo, en fin, soy ese espíritu, 
desconocida esencia, 
perfume misterioso 
de que es vaso el poeta.

sábado, 11 de febrero de 2017

CANCIÓN DE CARNAVAL


Musa, la máscara apresta,
ensaya un aire jovial
y goza y ríe en la fiesta
del Carnaval.

Ríe en la danza que gira,
muestra la pierna rosada,
y suene, como una lira,
tu carcajada.

Para volar más ligera
ponte dos hojas de rosa,
como hace tu compañera
la mariposa.

Y que en tu boca risueña,
que se une al alegre coro,
deje la abeja porteña
su miel de oro.

Únete a la mascarada,
y mientras muequea un clown
con la faz pintarrajeada
como Frank Brown;

mientras Arlequín revela
que al prisma sus tintes roba
y aparece Pulchinela
con su joroba,

di a Colombina la bella
lo que de ella pienso yo,
y descorcha una botella
para Pierrot.

Que él te cuente cómo rima
sus amores con la Luna
y te haga un poema en una
pantomima.

Da al aire la serenata,
toca el auro bandolín,
lleva un látigo de plata
para el spleen.

Sé lírica y sé bizarra;
con la cítara sé griega;
o gaucha, con la guitarra
de Santos Vega.

Mueve tu espléndido torso
por las calles pintorescas,
y juega y adorna el Corso
con rosas frescas.

De perlas riega un tesoro
de Andrade en el regio nido,
y en la hopalanda de Guido,
polvo de oro.

Penas y duelos olvida,
canta deleites y amores;
busca la flor de las flores
por Florida:

Con la armonía te encantas
de las rimas de cristal,
y deshojas a sus plantas,
un madrigal.

Piruetea, baila, inspira
versos locos y joviales;
celebre la alegre lira
los carnavales.

Sus gritos y sus canciones,
sus comparsas y sus trajes,
sus perlas, tintes y encajes
y pompones.

Y lleve la rauda brisa,
sonora, argentina, fresca,
¡la victoria de tu risa

funambulesca!

martes, 27 de diciembre de 2016

AÑO NUEVO



A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
San Silvestre.

Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara,
de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
Salomón.

Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur;
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
Cruz del Sur.

Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco
del Arquero.

A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar.

Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
del Arquero.

Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán.

San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
inmortales.

Reza el santo y pontifica y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega Enero,
ante Dios bendice al mundo y su brazo abarca el arco
y el Arquero.




jueves, 22 de diciembre de 2016

A LOS ABUELOS Y ABUELAS


Pintas de blanco los cabellos,
y de arrugas los cuerpos,
pero hay sabiduría en tus años,
la producida por alegría, tristeza o por los daños.

Por los momentos más felices,
o por aquellos que han dejado cicatrices,
por el dolor acumulado o los errores cometidos,
por haber hecho hermano al enemigo
o por haber perdido al mejor amigo.

Sabiduría que brota en tus palabras,
en forma de consejos o regaños,
advertencias que deben ser tomadas en cuenta
y no a la ligera.

Tercera edad, que pausas el caminar,
haces lento el hablar,
y poco a poco dismunuyes las fuerzas,
también haces que aprendamos a escuchar.

Por eso abuelita y abuelito,
(si, me refiero a ustedes, los que leen este poema
que he escrito inspirado en su vida)
no te preocupes si te vas quedando sin dientes,
sigues siento el valiente que siempre admiraré;

No te preocupes el ya no caminar aprisa,
así nos tardamos más en llegar a nuestro destino,
y podrás contarme mas historias, de cuando eras niño,
de aquellos tiempos mejores que recuerdas con lágrimas.

No te preocupes si hablas despacito,
que escucharte por mucho tiempo necesito,
que para vivir lo que has vivido
no sé si la vida me alcance.

No te preocupes, no estas solito,
tienes muchos nietos, aunque no conozcas sus nombres,
son todos aquellos que esperan que de allá arriba
les permitan llegar a esa bendita Tercera edad.

domingo, 23 de octubre de 2016

ROMANCE DEL NIÑO PORDIOSERO


Niño quejumbroso, ¿què tiene tu pelo?
En èl, por besarte, la brisa se enreda,
y entre la madeja de hilillos de seda
el polvo de otoño coloca su velo.

¿Què tienen tus ojos, niño pordiosero?
¿Què tienen tus ojos de luz desolada?
Frente a tus oscuros caminos de nada
son como murientes y hundidos luceros.

¿Què tienen tus labios, niño gemebundo,
si ya en sus corolas se asoma el hastìo
y de rama mustios su polen de frìo
como las espigas de mi erial profundo?

Niñito de pena, ¿què tienen tus manos,
que en lugar de lirios semejan ortigas
cuando en los portales imploran las migas 
y a la vida artera se tienden en vano?

¿Què tienen tus plantas, niño lastimero?
¡Si dejan rojeces de angustia tus huellas
cuando en muda cuita sonrojas la estrella
y cruzas la sombra de inhòspito alero!

Niñito de làgrimas de un mundo de hielo,
¡còmo veo mi culpa temblar en tu llanto!
Tu dolor acalla la risa y el canto
y deja en las almas su signo de duelo.

sábado, 1 de octubre de 2016

EL AMOR


Entonces dijo Almitra: Háblanos del Amor,
Y él alzó la cabeza y miró a la multitud, y un silenció cayó sobre todos, y con fuerte voz
dijo él:
Cuando el amor os llame, seguidle,
aunque sus caminos sean duros y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, ceded a él,
aunque la espada oculta en su plumaje pueda heridos.

Y cuando os hable, creed en él,
aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como
el viento del norte asola vuestros jardines.

Porque así como el amor os corona, debe crucificaros.
Así como os agranda, también os poda.

Así como se eleva hasta vuestras copas y acaricia
vuestras más frágiles ramas que tiemblan al sol, también
penetrará hasta vuestras raíces y las sacudirá de su arraigo a la tierra.

Como gavillas de trigo, se os lleva.
Os apalea para desnudaros.

Os trilla para libraros de vuestra paja.
Os muele hasta dejaros blancos.

Os amasa hasta que seáis ágiles,
y luego os entrega a su fuego sagrado, y os transforma
en pan sagrado para el festín de Dios.

Todas estas cosas hará el amor por vosotros para que
podáis conocer los secretos de vuestro corazón, y con
este conocimiento os convirtáis en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si en vuestro temor sólo buscáis la paz del amor
y el placer del amor,
Entonces más vale que cubráis vuestra desnudez y
salgáis de la la era del amor,
Para que entréis en el mundo sin estaciones, donde
reiréis, pero no todas vuestras risas, y lloraréis, pero no
todas vuestras lágrimas.

El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.
El amor no posee, y no quiere ser poseído.
Porque al amor le basta con el amor.

Cuando améis no debéis decir "Dios está en mi corazón",
sino más bien "estoy en el corazón de Dios".

Y no penséis que podéis dirigir el curso del amor,
porque el amor, si os halla dignos, dirigirá él vuestros
corazones.
El amor no tiene más deseo que el de alcanzar su
plenitud.

Pero si amáis y habéis de tener deseos, que sean estos:
De diluiros en el amor y ser como un arroyo que
canta su melodía a la noche.

De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.
De ser herido por la comprensión que se tiene del amor.

De sangrar de buena gana y alegremente.

De despertarse al alba con un corazón alado y dar
gracias por otra jornada de amor;
De descansar al mediodía y meditar sobre el éxtasis
del amor;
De volver a casa al crepúsculo con gratitud,
Y luego dormirse con una plegaria en el corazón para
el bien amado, y con un canto de alabanza en los labios.


domingo, 25 de septiembre de 2016

SIEMBRA

Cuando de mí no quede sino un árbol,
cuando mis huesos se hayan esparcido
bajo la tierra madre;
cuando de tí no quede sino una rosa blanca
que se nutrió de aquello que tú fuiste
y haya zarpado ya con mil brisas distintas
el silencio del beso que hoy bebemos;
cuando ya nuestros nombres
sean sonidos sin eco
dormidos en la sombra de un olvido insondable;
tú seguirás viviendo en la belleza de la rosa,
como yo en el follaje del árbol
y nuestro amor en el murmullo de la brisa.


¡Escúchame!
Yo aspiro a que vivamos
en las vibrantes voces de la mañana.
Yo quiero perdurar junto contigo
en la savia profunda de la humanidad;
en la risa del niño,
en la paz de los hombres,
en el amor sin lágrimas.


Por eso,
como habremos de darnos a la rosa y al árbol,
a la tierra y al viento,
te pido que nos demos al futuro del mundo.

lunes, 12 de septiembre de 2016

LA VEJEZ

Me llegará lentamente 
y me hallará distraído 
probablemente dormido 
sobre un colchón de laureles. 
Se instalará en el espejo, 
inevitable y serena 
y empezará su faena 
por los primeros bosquejos.

Con unas hebras de plata 
me pintará los cabellos 
y alguna línea en el cuello 
que tapará la corbata. 
Aumentará mi codicia, 
mis mañas y mis antojos 
y me dará un par de anteojos 
para sufrir las noticias.

La vejez... 
está a la vuelta de cualquier esquina, 
allí, donde uno menos se imagina 
se nos presenta por primera vez. 

La vejez... 
es la más dura de las dictaduras, 
la grave ceremonia de clausura 
de lo que fue, la juventud alguna vez.

Con admirable destreza, 
como el mejor artesano 
le irá quitando a mis manos 
toda su antigua firmeza 
y asesorando al Galeno, 
me hará prohibir el cigarro 
porque dirán que el catarro 
viene ganando terreno.

Me inventará un par de excusas 
para amenguar la impotencia, 
´que vale más la experiencia 
que pretensiones ilusas´, 
me llegará la bufanda, 
las zapatillas de paño 
y el reuma que año tras año 
aumentará su demanda.

La vejez... 
es la antesala de lo inevitable, 
el último camino transitable 
ante la duda... ¿qué vendrá después; 
La vejez
es todo el equipaje de una vida, 
dispuesto ante la puerta de salida 
por la que no se puede ya volver.

A lo mejor, más que viejo 
seré un anciano honorable, 
tranquilo y lo más probable, 
gran decidor de consejos 
o a lo peor, por celosa 
me apartará de la gente 
y cortará lentamente 
mis pobres, últimas rosas.

La vejez 
está a la vuelta de cualquier esquina, 
allí donde uno menos se imagina 
se nos presenta por primera vez. 

La vejez... 
es la más dura de las dictaduras, 
la grave ceremonia de clausura 
de lo que fue la juventud alguna vez.

viernes, 19 de agosto de 2016

Asomaba a sus ojos una lágrima


Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?

lunes, 18 de julio de 2016

EL DÌA DE VERANO



¿Quién creó el mundo?
¿Quién dio forma al cisne, al oso negro?
¿Quién hizo al saltamontes?

Me refiero a este saltamontes,

el que acaba de saltar en la hierba,

el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?

Dime, ¿qué planeas hacer con tu preciosa, salvaje, única, vida?

domingo, 12 de junio de 2016

EL MILAGRO DE LA PERLA



Llegò la fiesta de El Valle.
La Isla de Margarita
cristiana fe resucita
que se desborda en la calle.
Como nàutico detalle
prendiòse en broche la espuma
de la red del pescador,
cuando el joyero en la duna
regateaba al buceador
las conchas de la fortuna.

Viajero de mar arriba,
para ganar el sustento
anclaste velas al viento
por sondear espectativa.
Marino de mar adentro.
Buzo de llanto y quimeras.
Dulces sonrisas esperas
a tu regreso a la orilla.
Premian tu vida. Es sencilla
la fe de tu marinera.
Cierta noche, sin embargo, 
tu retardo se enlutò
con la sombra que llenò
de negro el ambiente largo.
Tragaste dolor amargo
cuando, tendido en la playa,
muestras la rodilla en llaga.
Mirando un banco de perlas
soñabas con recogerlas
cuando te picò una raya.

Diez meses cuentas sentado.
Llegaban perlas en lotes
que descargaban los botes
frente al corazòn varado.
Marinero del pasado,
ya no cantan tus amarras.
El dolor que te desgarra
virò tu vida sencilla.
Naufragaron en tu silla
tu lancha con tu guitarra.

Llegò la fiesta bonita.
La hija del pescador
fue hasta El Valle con fervor.
Y a su patrona bendita
le ofrece en filial amor
la perla que han de sacar.
Sanò el buzo. Va a la mar.
Regresa con concha tierna.
Al abrirla ven la pierna,
y, en la rodilla, un lunar,
<<¡Milagro!>>, gritan en coro
de asombro los marineros.
El pescador en su lloro
rezò de afecto sincero.
Prendiò en cadena de oro
la perla-pierna al altar.
..........................
..........................
Hasta aquì quiero llevar
mi alma que penas siente,
porque la Virgen de Oriente
tambien me la ha de curar.

Poesìa Inolvidable

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