Padre tú espíritu tiene la gracia de una mariposa,
allende el universo infinito;
transmitiste siempre alegría primaveral,
fuiste por muchos años mí consejero y amigo.
Como olvidar las mañanas que venías a tomar café conmigo,
qué días tan entrañables para mí,
y tu incomparable ayuda para hacer las hallacas;
y las horas que dedicamos a la música y poesía.
Todo ese tiempo maravilloso, compartido con mi padre,
es y será siempre el activo que llevaré
conmigo hasta el final de mi vida...