POESÍA INOLVIDABLE

POESÍA INOLVIDABLE

viernes, 15 de junio de 2012

CONTRA LOS HIPÓCRITAS Y FINGIDA VIRTUD EN ALEGORIA DEL COHETE


No digas, cuando vieres alto el vuelo
del cohete, en la pólvora animado,
que va derecho al cielo encaminado,
pues no siempre quien sube llega al cielo.


Festivo rayo que nació del suelo,
en popular aplauso confiado,
disimula el azufre aprisionado;
traza es la cuerda, y es rebozo el velo.


Si le vieres en alto radiante,
que con el firmamento y sus centellas
equivoca su sitio y su semblante,

¡oh, no le cuentes tú por una dellas!
Mira que hay fuego artificial farsante,
que es humo y representa las estrellas.

lunes, 4 de junio de 2012

A UN DÍA DE VERANO COMPARARTE


¿A un día de verano compararte?

Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.

A veces demasiado brilla el ojo solar
y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.

Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
 cuando crezcas en versos inmortales.

Vivirás mientras alguien vea y sienta
y esto pueda vivir y te dé vida.

sábado, 26 de mayo de 2012

CUANDO YO SEA SÓLO UN SUEÑO


He venido a decirte todo acerca de Él,
y de como aprisionarlo en tu corazón,
y de las disciplinas que atraen su gracia.


A aquellos que me han pedido
que les conduzca a la presencia de mi Bienamado,
les apercibo con la muda palabra de mi mente,
o bien, les hablo con una suave mirada sugerente,
o también con un dulce murmullo de amor,
o en voz alta les disuado cuando de Él se apartan.


Pero cuando yo ya no sea sino sólo un recuerdo
o una imagen mental, o una voz que se escucha en el silencio;
cuando ningún llamado de esta Tierra pueda ya revelar
mi paradero en el espacio insondable;
cuando ni la súplica débil ni el mandato estentóreo
puedan ya obtener de mí respuesta alguna,
entonces, sonreiré en tu mente cuando estés en lo justo,
y cuando no lo estés lloraré,
y te estaré observando desde la oscuridad,
o quizá también llore con tu propio llanto.


Te hablaré en murmullo desde tu conciencia;
con tu propio raciocinio razonaré en ti,
y a todos amaré con tu propio amor.


Cuando ya no puedas hablar conmigo,
lee
Susurros de la Madre Eterna;
eternamente te hablaré a través de ellos.


Caminaré a tu lado sin que lo sepas,
protegiéndote con mis brazos invisibles.


Y cuando por fin conozcas a mi Divino Amado,
y puedas escuchar su voz en el silencio,
me conocerás de nuevo en forma más tangible
que cuando me conociste en el plano terreno.


Y aunque yo sea sólo un sueño para ti,
vendré a recordarte que tú también
eres solamente un sueño de mi Bienamado.


Y cuando sepas que sólo eres un sueño, como ahora lo sé yo,
estaremos por siempre despiertos en Él.

lunes, 23 de abril de 2012

HAY UN DÍA FELIZ


A recorrer me dediqué esta tarde

Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
que es el único amigo que me queda.

Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
sólo que el tiempo lo ha invadido todo
con su pálido manto de tristeza.

Nunca pensé, creédmelo, un instante
volver a ver esta querida tierra,
pero ahora que he vuelto no comprendo
cómo pude alejarme de su puerta.

Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
ni sus viejos portones de madera.

Todo está en su lugar; las golondrinas
en la torre más alta de la iglesia;
el caracol en el jardín, y el musgo
en las húmedas manos de las piedras.

No se puede dudar, éste es el reino
del cielo azul y de las hojas secas
en donde todo y cada cosa tiene
su singular y plácida leyenda:
hasta en la propia sombra reconozco
la mirada celeste de mi abuela.

Estos fueron los hechos memorables
que presenció mi juventud primera,
el correo en la esquina de la plaza
y la humedad en las murallas viejas.

¡Buena cosa, Dios mío!; nunca sabe
uno apreciar la dicha verdadera,
cuando la imaginamos más lejana
es justamente cuando está más cerca.

Ay de mí, ¡Ay de mí!, algo me dice
que la vida no es más que una quimera;
una ilusión, un sueño sin orillas,
una pequeña nube pasajera.

Vamos por partes, no sé bien qué digo,
la emoción se me sube a la cabeza.

Como ya era la hora del silencio
cuando emprendí mi singular empresa,
una tras otra, en oleaje mudo,
al establo volvían las ovejas.

Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
que alimenta el oído del viajero
con su inefable música secreta
recordé el mar y enumeré las hojas
en homenaje a mis hermanas muertas.

Perfectamente bien. Seguí mi viaje
como quien de la vida nada espera.

Pasé frente a la rueda del molino,
me detuve delante de una tienda:
el olor del café siempre es el mismo,
siempre la misma luna en mi cabeza;
entre el río de entonces y el de ahora
no distingo ninguna diferencia.

Lo reconozco bien, éste es el árbol
que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
fuera mejor que una ventana abierta).

Yo me atrevo a afirmar que su conducta
era un trasunto fiel de la Edad Media,
cuando el perro dormía dulcemente
bajo el ángulo recto de una estrella.

A estas alturas siento que me envuelve
el delicado olor de las violetas
que mi amorosa madre cultivaba
para curar la tos y la tristeza.

Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
no podría decirlo con certeza;
todo está igual, seguramente,
el vino y el ruiseñor encima de la mesa,
mis hermanos menores a esta hora
deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
como una blanca tempestad de arena!


lunes, 16 de abril de 2012

UN ELEFANTE ENAMORADO


Un elefante muy enamorado
su corazón noble agiganta
para dar su amor sagrado
a su querida y bella elefanta.

Ese enamorado elefante
rompiendo todos los esquemas
le trajo a su amor delirante
una flor de lo más tierna.
.
No se sabe si el elefante es afri
cano
o por el contrario si asiático es,
solo se sabe que está enamorado
y que quiere casarse de una vez.

Al ver a ese elefante amoroso y tierno
finalmente he comprendido,
que también a los paquidermos

les llega la flecha de Cupido.

viernes, 13 de abril de 2012

PLEITO DEL AMAR Y QUERER



Me muero por preguntarte

si es igual o es diferente
querer y amar, y si es cierto
que yo te amo y tú me quieres.

-Amar y querer se igualan
cuando se ponen parejos
el que quiere y el que ama.

-Pero es que no da lo mismo.
Dicen que el querer se acaba
y el amar es infinito;
amar es hasta la muerte,
y querer, hasta el olvido.

-Dile al que te cuente historias
que el mundo es para querer,
y amar es la misma cosa.

-Querer no es amar. Amando
hay tiempo de amarlo todo:
a Dios, al esposo, al mundo;
tocar el borde y el fondo
y amar al hijo del pueblo
como al hijo del esposo.
-¿Querer es ser para uno
y amar es ser para todos?

-No; amar es amar, y amar
es como amar de dos modos:
a unos como hijos de Dios,
y como a Dios, a uno solo.

-¿Amar y querer? Parece
que amar es lo que abotona
y querer lo que florece.

Dicen que amar no hace daño
donde querer deja huella.

Si querer es con la uña
donde amar es con la yema...

-Querer es lo del deseo
y amar es lo del servicio;
querer puebla los rincones,
amar puebla los caminos;
queriendo se tiene un gozo
y amando se tiene un hijo.

-Amar es con luz prendida;
querer, con la luz apagada;
en amar hay más desfile,
y en querer hay más batalla.

-Luego querer no es amar;
querer es guerra con guerra
y amar es guerra con paz..

-Querer no es lo que tú sientes,
querer no es lo que tú piensas;
tu querer de agua tranquila
ni bulle ni arrastra piedras.

Querer no es esa apacible
ternura que no hace huella.

Querer es querer mil veces
en cada vez que se quiera.

Querer es tener la vida
repartida por igual
entre el amor que sentimos
y la plenitud de amar.

Es no dormir por las noches,
es no ver de día el sol,
es amar sin dejar sitio
ni para el amor de Dios;

Es tener el corazón
entre las manos guardado,
y si ella pasa, sentir
que se nos abren las manos;

Es tener un niño preso
y envejecido en la cuna;
querer es brasa que vive
de la propia quemadura;

Es no reír, porque hay algo
de lágrima en la sonrisa;
es no comer, porque sabe
a corazón la comida.

Es haber amanecido
sin habernos explicado
cómo sin haber dormido
pudimos haber soñado.

-Todo esto es querer y amar,
y amar es más todavía,
porque amar es la alegría
de crearse y crear.

Es algo como una idea
que inventa lo que se quiere,
porque el quererlo lo crea.

No hay un hombre que supere
a la versión que de ese hombre
da la mujer que lo quiere;
ni existe mujer tan bella,
ni existe mujer tan pura
como la que se figura
el hombre que piensa en ella.

Por eso, al estarte amando,
si con un amor te quiero,
con otro te estoy creando,

y tú, en el amor que sientas,
si con un querer me quieres,
con otro querer me inventas.

Pero allí no se detiene
la creación del amor
e inventa un mundo mejor
para el que ni mundo tiene.

Y el amor se vuelve afán
de gritarle al pordiosero:
-"Quiero, y porque quiero, quiero
que nadie te quite el pan"

Que nadie te quite el vino,
que no te duela en los pies
la limosna del camino;

Que te alces, alzado y frío
el puño de tu derecho,
prestado en rabia a tu pecho
el amor que hay en el mío.

Del obrero y sus quereres
todo el rescoldo se vea
cuando haga la chimenea
suspirar a los talleres,

Y en la voz del campesino
vaya un poco de mi amor,
como de savia en la flor,
como de agua en el molino.

Y así el amor es caricia
que se nos va de las manos
para servicios humanos
en comisión de justicia.

Amar es querer mejor,
y si le pones medida,
te resulta que el amor
es más ancho que la vida.

Amar es amar de suerte
que al ponerle medidor
te encuentras con que el amor
es más largo que la muerte.

Y en el querer lo estupendo,
y en el amar lo profundo,
es que algo le toque al mundo
de lo que estamos queriendo

sábado, 31 de marzo de 2012

JESÚS, EL HIJO DEL HOMBRE



En 1928 Gibrán Khalil Gibrán escribió uno de los libros más bellos y profundos que se hayan escrito sobre Jesús.

 A lo largo de 76 relatos en los que da voz a diversos personajes que acompañaron al Señor en su vida y predicación, este pensador libanés logra que el lector se haga imágenes que le permiten ver al Nazareno, escuchar sus palabras y situarse dos mil años atrás en el tiempo. “Jesús, el hijo del hombre, sus palabras y sus acciones relatadas y recordadas por los que le conocieron” es también una colección de dichos y hechos que provocan emociones de dicha, tristeza, compasión y triunfo; mueven a la alegría y al llanto consolador, y provocan nobles sentimientos de paz, reconciliación, de perdón y de amor. 
En labios de María Magdalena pone las siguientes palabras: “Y de nuevo me dijo: -Todos los hombres te aman para sí mismos; yo te amo para ti misma.- Y luego se alejó. Pero ningún hombre caminaba como él. ¿Acaso fue una brisa de mi huerto que iba rumbo al oriente? ¿O fue una tempestad capaz de sacudir todas las cosas desde sus cimientos? No lo supe; empero ese día el crepúsculo de sus ojos aniquiló al dragón que había en mí y me convertí en mujer, en Miriam, Miriam de Magdala”.
Gibrán nació en la ciudad de Becharre, Líbano, en 1883 y creció bajo una formación católica-maronita, de la que recibió la sabiduría y los conocimientos filosóficos y teológicos que le ayudaron a escribir la prosa y la poesía en los que refleja la misericordia de Dios y el amor al prójimo.
En uno de los relatos, en el que hace hablar a san Lucas, pone en boca de Jesús este dicho: “-Los débiles, aquellos que tú llamas pecadores, son como los pájaros cuyas alas, aún débiles, los hacen caer del nido. Los hipócritas, en cambio, son los buitres que aguardan sobre la roca la muerte de su presa. Débiles son los hombres perdidos en un desierto. Pero los hipócritas no están perdidos, pues conocen el camino y se ríen entre la arena y el viento. Por ese motivo no los acepto-”.

 Luego Lucas medita lo siguiente: “Así habló el Maestro y no le entendí; pero ahora ya entiendo todo. Después, los hipócritas le aprehendieron y le condenaron; y con esto se creyeron justificados; porque citaron la Ley de Moisés en el Sanhedrín como prueba inapelable en contra de él. Y ellos, que violan la ley al amanecer de cada día y vuelven a violarla al crepúsculo, son los que tramaron su muerte”
Gibrán Khalil Gibrán vivió en París entre 1908 y 1910, donde se formó como artista plástico, para luego residir en Boston. 
En otro relato de “Jesús el hijo del hombre” pone en labios de una de las mujeres que le siguieron, de nombre María, la siguiente apreciación: “Cuando sonreía, su sonrisa era como el hambre de aquellos verdaderamente ávidos de lo desconocido. Era como el polvo de los astros sobre los párpados de los niños y era como la gota de miel para el refinado paladar. Jesús era triste, pero de una tristeza que podía elevarse a los labios y ahí apagarse en una sonrisa. Y era como un velo dorado en la selva cuando el otoño envuelve al mundo. Y a veces, parecía como luz de luna sobre las orillas del lago”.
En un relato en el que hace hablar a Barrabás narra lo siguiente: “Me soltaron a mí y escogieron a Jesús. Después él se elevó y yo descendí. Y le capturaron cual víctima de sacrificio para la Pascua. Fui libertado de las cadenas y caminé tras de él con la multitud; pero yo era un vivo caminando hacia mi propia sepultura. Debí haberme fugado al desierto, donde la vergüenza es quemada por el sol, en lugar de acompañar la procesión que le había escogido para cargar con mi crimen”.
En el relato del apóstol Felipe, él dice que: “Cuando nuestro Bienamado murió, toda la humanidad murió… Las estaciones se cansarán y los años pasarán antes que desaparezcan estas palabras: –Padre, perdónalos por no saber lo que hacen-”.
Gibrán murió a los 48 años de edad, el 10 de abril de 1931, a causa de cirrosis hepática agravada por trastornos pulmonares. Su cuerpo fue trasladado a Líbano y sepultado en el antiguo monasterio carmelita de Mar Sarkis. En sus propias palabras, en una carta, deja este mensaje a sus lectores: “No hablen de mi partida con lágrimas en la voz; cierren más bien los ojos y me verán entre ustedes, hoy y mañana”.

domingo, 19 de febrero de 2012

VIRGEN DE FÁTIMA


Sobre los arbustos
en Cova de Iría
bajó de los cielos
la Virgen María

Un feliz domingo
un trece de mayo
brilló en el paisaje su luz
como un rayo

Los tres pastorcitos vieron
en la encina
lucir, como un sol
su emisión divina

Su túnica es blanca
señal de pureza
Su rostro revela
celestial belleza

Dijo a los pastores
con voz dulce y suave
que no tengan miedo

Lucía no sabe quién es la señora
Pregunta, con celo
de dónde procede
Dice: soy del cielo

Iremos al cielo
consulta Lucía
Responde que sí
la Virgen María

Ella les anuncia
que deben sufrir
para que las almas
consigan vivir
en la gloria eterna

Les encomendó
rezar el Rosario y
les prometió
regresar seis meses

Como luz del cielo
se elevó la Virgen
en místico vuelo

AVE, AVE, AVE MARÍA
AVE, AVE, AVE MARÍA


martes, 10 de enero de 2012

REÍR LLORANDO


Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leído-
Que os ame una mujer - ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.

¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
- ¿De lisonjas gustáis ? - ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?...-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?... -Mucho, mucho.

¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja- agrega el médico -perplejo
vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.

-¿A Garrick ? -Sí, a Garrick...La más remisa
y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa !

-Y a mí me hará reír?-Ah, sí, os lo juro !;
él, sí, nada más él...Mas qué os inquieta?...
-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick ! cambiádme la receta.

¡Cuantos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay ! ¡ Cuántas veces al reír se llora!..
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro rie!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto

y también a llorar con carcajadas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LAS UVAS DEL TIEMPO


Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca...
¡Yo estoy tan solo, madre,
tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda.
Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres
vestidos de locura, con cacerolas viejas,
tambores de sartenes,
cencerros y cornetas;
el hálito canalla
de las mujers ebrias;
el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,
anda por esas calles inventando piruetas,
y por esta balumba en que da brincos
la gran ciudad histérica,
mi soledad y tu recuerdo, madre,
marchan como dos penas.
Esta es la noche en que todos se ponen
en los ojos la venda,
para olvidar que hay alguien cerrando un libro,
para no ver la periódica liquidación de cuentas,
donde van las partidas al Haber de la Muerte,
por lo que viene y por lo que se queda,
porque no lo sufrimos se ha perdido
y lo gozado ayer es una perdida.
Aquí es de la tradición que en esta noche,
cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,
todos los hombres coman, al compas de las horas,
las doce uvas de la Noche Vieja.
Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,
como en los pueblos de mi tierra;
en este gozo hay menos caridad; la alegría
de cada cual va sola, y la tristeza
del que está al margen del tumulto acusa
lo inevitable de la casa ajena.
¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,
sin conocerse, con la buena nueva!
Las manos que se buscan con la efusión unánime
de ser hormigas de la misma cueva;
y al hombre que está solo, bajo un árbol,
le dicen cosas de honda fortaleza:
«¡Venid compadre, que las horas pasan;
pero aprendamos a pasar con ellas!»
Y el cañonazo en la Planicie,
y el himno nacional desde la iglesia,
y el amigo que viene a saludarnos:
«feliz año, señores», y los criados que llegan
a recibir en nuestros brazos
el amor de la casa buena.
Y el beso familiar a medianoche:
«La bendición, mi madre»
«Que el Señor la proteja...»
Y después, en el claro comedor, la familia
congregada para la cena,
con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,
y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.
¡Madre, cómo son ácidas
las uvas de la ausencia!
¡Mi casona oriental! Aquella casa
con claustros coloniales, portón y enredaderas,
el molino de viento y los granados,
los grandes libros de la biblioteca
—mis libros preferidos: tres tomos con imágenes
que hablaban de los reinos de la Naturaleza—.
Al lado, el gran corral, donde parece
que hay dinero enterrado desde la Independencia;
el corral con guayabos y almendros,
el corral con peonías y cerezas
y el gran parral que daba todo el año
uvas más dulces que la miel de las abejas.
Bajo el parral hay un estanque;
un baño en ese estanque sabe a Grecia;
del verde artesonado, las uvas en racimos,
tan bajas, que del agua se podría cogerlas,
y mientras en los labios se desangra la uva,
los pies hacen saltar el agua fresca.
Cuando llegaba la sazón tenía
cada racimo un capuchón de tela,
para salvarlo de la gula
de las avispas negras,
y tenían entonces
una gracia invernal las uvas nuestras,
arrebujadas en sus talas blancas,
sordas a la canción de las abejas...
Y ahora, madre, que tan sólo tengo
las doce uvas de la Noche Vieja,
hoy que exprimo las uvas de los meses
sobre el recuerdo de la viña seca,
siento que toda la acidez del mundo
se está metiendo en ella,
porque tienen el ácido de lo que fue dulzura
las uvas de la ausencia.
Y ahora me pregunto:
¿Por qué razón estoy yo aquí? ¿Qué fuerza pudo
más que tu amor, que me llevaba
a la dulce aninomia de tu puerta?
¡Oh miserable vara que nos mides!
¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!
¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!
Y esta es la lucha ante los hombres malos
y ante las almas buenas;
yo soy un hombre a solas en busca de un camino.
¿Dónde hallaré camino mejor que la vereda
que a ti me lleva, madre; la verdad que corta
por los campos frutales, pintada de hojas secas,
siempre recién llovida,
con pájaros del trópico, con muchachas de la aldea,
hombres que dicen: «Buenos días, niño»,
y el queso que me guardas siempre para merienda?
Esa es la Gloria, madre, para un hombre
que se llamó fray Luis y era poeta.
¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede
mi poesía andar como una reina!
¿Qué sabes tú de formas y doctrinas,
de metros y de escuela?
Tú eres mi madre, que me dices siempre
que son hermosos todos mis poemas;
para ti, soy grande; cuando dices mis versos,
yo no sé si los dices o los rezas...
¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo
toda una vida absurda, la promesa
de vernos otra vez se va alargando,
y el momento de irnos está cerca,
y no pensamos que se pierde todo!
¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta
y en la última uva libo la última gota
del año que se aleja,
pienso en que tienes todavía, madre,
retazos de carbón en la cabeza,
y ojos tan bellos que por mí regaron
su clara pleamar en tus ojeras,
y manos pulcras, y esbeltez de talle,
donde hay la gracia de la espiga nueva;
que eres hermosa, madre, todavía,
y yo estoy loco por estar de vuelta,
porque tú eres la Gloria de mis años
y no quiero volver cuando estés vieja!...
Uvas del Tiempo que mi ser escancia
en el recuerdo de la viña seca,
¡cómo me pierdo, madre, en los caminos
hacia la devoción de tu vereda!
Y en esta algarabía de la ciudad borracha,
donde va mi emoción sin compañera,
mientras los hombres comen las uvas de los meses,
yo me acojo al recuerdo como un niño a una puerta.
Mi labio está bebiendo de tu seno,
que es el racimo de la parra buena,
el buen racimo que exprimí en el día
sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.
Madre, esta noche se nos muere un año;
todos estos señores tienen su madre cerca,
y al lado mío mi tristeza muda
tiene el dolor de una muchacha muerta...
Y vino toda la acidez del mundo
a destilar sus doce gotas trémulas,
cuando cayeron sobre mi silencio
las doce uvas de la Noche Vieja.

domingo, 27 de noviembre de 2011

EN BUSCA DE LA VERDAD


Érase una vez un hombre que buscaba la verdad.

Un buen día llegó a un lugar en donde ardía una innumerable cantidad de velas de aceite.

Éstas se encontraban cuidadas por un anciano que, ante la curiosidad de este individuo respondió que ése era el lugar de la verdad absoluta.

Aquél le preguntó qué significaban sus palabras, a lo cual respondió que cada vela reflejaba la vida de cada individuo sobre la tierra: a medida que se consume el aceite, menos tiempo de vida le queda.

El hombre le preguntó si le podía indicar cuál era la de él.

Al descubrir que la llama estaba flaqueando, a punto de extinguirse, aprovechó un instante de distracción del anciano y tomó la vela de al lado para verter un poco de aceite de ésta en la suya.

Cuando estuvo a punto de alzar la vela, su mano fue detenida por la del anciano diciendo: -"creí que buscabas la verdad"...

Reflexión
A veces en la búsqueda de la verdad, cuando creemos encontrarla nos resulta tan difícil asumirla que la negamos...

Sucede en la vida, ante traiciones, engaños, infidelidades.

Vamos buscando la verdad para confirmar nuestras sospechas y al descubrirla nos sentimos débiles para asumirla, ya que a veces la verdad es tan dolorosa que nos deja paralizados o nos sentimos morir al enfrentarla...

Optamos por negarla, o tomamos la parte que más nos beneficia y dejamos la que más nos perjudica...

Descubrir la verdad puede ser terrible, pero es mucho más doloroso convivir con la mentira...

miércoles, 23 de noviembre de 2011

MISERIA


El otro día vi
a un rico
de pie en la puerta del templo.

Tendía sus manos
llenas de piedras preciosas
a todos los transeúntes, diciendo:
-Tened compasión,
tomad de mí estas joyas.

Me han puesto el alma enferma
y me han endurecido el corazón:
piedad, tened piedad,
tomadlas,
haced que me cure.


Pero nadie le hacía caso.

domingo, 2 de octubre de 2011

INMORTALIDAD



No, no fue tan efímera la historia de nuestro amor: entre los folios tersos del libro virginal de tu memoria, como pétalo azul está la gloria
doliente, noble y casta de mis versos.


No puedes olvidarme: te condeno a un recuerdo tenaz.

 Mi amor ha sido lo más alto en tu vida, lo más bueno; y sólo entre los légamos y el cieno, 
surge el pálido loto del olvido.

Me verás dondequiera: en el incierto anochecer, en la alborada rubia, y cuando hagas labor en el desierto corredor, mientras tiemblan en tu huerto los monótonos hilos de la lluvia.

¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia
que te da mi dolor, que nada ensalma.

¡Seré cumbre de luz en tu existencia, y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela inmortal dentro de tu alma!


viernes, 15 de junio de 2012

CONTRA LOS HIPÓCRITAS Y FINGIDA VIRTUD EN ALEGORIA DEL COHETE


No digas, cuando vieres alto el vuelo
del cohete, en la pólvora animado,
que va derecho al cielo encaminado,
pues no siempre quien sube llega al cielo.


Festivo rayo que nació del suelo,
en popular aplauso confiado,
disimula el azufre aprisionado;
traza es la cuerda, y es rebozo el velo.


Si le vieres en alto radiante,
que con el firmamento y sus centellas
equivoca su sitio y su semblante,

¡oh, no le cuentes tú por una dellas!
Mira que hay fuego artificial farsante,
que es humo y representa las estrellas.

miércoles, 13 de junio de 2012

ÚLTIMO BRINDIS

lunes, 4 de junio de 2012

A UN DÍA DE VERANO COMPARARTE


¿A un día de verano compararte?

Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.

A veces demasiado brilla el ojo solar
y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.

Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
 cuando crezcas en versos inmortales.

Vivirás mientras alguien vea y sienta
y esto pueda vivir y te dé vida.

sábado, 26 de mayo de 2012

CUANDO YO SEA SÓLO UN SUEÑO


He venido a decirte todo acerca de Él,
y de como aprisionarlo en tu corazón,
y de las disciplinas que atraen su gracia.


A aquellos que me han pedido
que les conduzca a la presencia de mi Bienamado,
les apercibo con la muda palabra de mi mente,
o bien, les hablo con una suave mirada sugerente,
o también con un dulce murmullo de amor,
o en voz alta les disuado cuando de Él se apartan.


Pero cuando yo ya no sea sino sólo un recuerdo
o una imagen mental, o una voz que se escucha en el silencio;
cuando ningún llamado de esta Tierra pueda ya revelar
mi paradero en el espacio insondable;
cuando ni la súplica débil ni el mandato estentóreo
puedan ya obtener de mí respuesta alguna,
entonces, sonreiré en tu mente cuando estés en lo justo,
y cuando no lo estés lloraré,
y te estaré observando desde la oscuridad,
o quizá también llore con tu propio llanto.


Te hablaré en murmullo desde tu conciencia;
con tu propio raciocinio razonaré en ti,
y a todos amaré con tu propio amor.


Cuando ya no puedas hablar conmigo,
lee
Susurros de la Madre Eterna;
eternamente te hablaré a través de ellos.


Caminaré a tu lado sin que lo sepas,
protegiéndote con mis brazos invisibles.


Y cuando por fin conozcas a mi Divino Amado,
y puedas escuchar su voz en el silencio,
me conocerás de nuevo en forma más tangible
que cuando me conociste en el plano terreno.


Y aunque yo sea sólo un sueño para ti,
vendré a recordarte que tú también
eres solamente un sueño de mi Bienamado.


Y cuando sepas que sólo eres un sueño, como ahora lo sé yo,
estaremos por siempre despiertos en Él.

lunes, 23 de abril de 2012

HAY UN DÍA FELIZ


A recorrer me dediqué esta tarde

Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
que es el único amigo que me queda.

Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
sólo que el tiempo lo ha invadido todo
con su pálido manto de tristeza.

Nunca pensé, creédmelo, un instante
volver a ver esta querida tierra,
pero ahora que he vuelto no comprendo
cómo pude alejarme de su puerta.

Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
ni sus viejos portones de madera.

Todo está en su lugar; las golondrinas
en la torre más alta de la iglesia;
el caracol en el jardín, y el musgo
en las húmedas manos de las piedras.

No se puede dudar, éste es el reino
del cielo azul y de las hojas secas
en donde todo y cada cosa tiene
su singular y plácida leyenda:
hasta en la propia sombra reconozco
la mirada celeste de mi abuela.

Estos fueron los hechos memorables
que presenció mi juventud primera,
el correo en la esquina de la plaza
y la humedad en las murallas viejas.

¡Buena cosa, Dios mío!; nunca sabe
uno apreciar la dicha verdadera,
cuando la imaginamos más lejana
es justamente cuando está más cerca.

Ay de mí, ¡Ay de mí!, algo me dice
que la vida no es más que una quimera;
una ilusión, un sueño sin orillas,
una pequeña nube pasajera.

Vamos por partes, no sé bien qué digo,
la emoción se me sube a la cabeza.

Como ya era la hora del silencio
cuando emprendí mi singular empresa,
una tras otra, en oleaje mudo,
al establo volvían las ovejas.

Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
que alimenta el oído del viajero
con su inefable música secreta
recordé el mar y enumeré las hojas
en homenaje a mis hermanas muertas.

Perfectamente bien. Seguí mi viaje
como quien de la vida nada espera.

Pasé frente a la rueda del molino,
me detuve delante de una tienda:
el olor del café siempre es el mismo,
siempre la misma luna en mi cabeza;
entre el río de entonces y el de ahora
no distingo ninguna diferencia.

Lo reconozco bien, éste es el árbol
que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
fuera mejor que una ventana abierta).

Yo me atrevo a afirmar que su conducta
era un trasunto fiel de la Edad Media,
cuando el perro dormía dulcemente
bajo el ángulo recto de una estrella.

A estas alturas siento que me envuelve
el delicado olor de las violetas
que mi amorosa madre cultivaba
para curar la tos y la tristeza.

Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
no podría decirlo con certeza;
todo está igual, seguramente,
el vino y el ruiseñor encima de la mesa,
mis hermanos menores a esta hora
deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
como una blanca tempestad de arena!


lunes, 16 de abril de 2012

UN ELEFANTE ENAMORADO


Un elefante muy enamorado
su corazón noble agiganta
para dar su amor sagrado
a su querida y bella elefanta.

Ese enamorado elefante
rompiendo todos los esquemas
le trajo a su amor delirante
una flor de lo más tierna.
.
No se sabe si el elefante es afri
cano
o por el contrario si asiático es,
solo se sabe que está enamorado
y que quiere casarse de una vez.

Al ver a ese elefante amoroso y tierno
finalmente he comprendido,
que también a los paquidermos

les llega la flecha de Cupido.

viernes, 13 de abril de 2012

PLEITO DEL AMAR Y QUERER



Me muero por preguntarte

si es igual o es diferente
querer y amar, y si es cierto
que yo te amo y tú me quieres.

-Amar y querer se igualan
cuando se ponen parejos
el que quiere y el que ama.

-Pero es que no da lo mismo.
Dicen que el querer se acaba
y el amar es infinito;
amar es hasta la muerte,
y querer, hasta el olvido.

-Dile al que te cuente historias
que el mundo es para querer,
y amar es la misma cosa.

-Querer no es amar. Amando
hay tiempo de amarlo todo:
a Dios, al esposo, al mundo;
tocar el borde y el fondo
y amar al hijo del pueblo
como al hijo del esposo.
-¿Querer es ser para uno
y amar es ser para todos?

-No; amar es amar, y amar
es como amar de dos modos:
a unos como hijos de Dios,
y como a Dios, a uno solo.

-¿Amar y querer? Parece
que amar es lo que abotona
y querer lo que florece.

Dicen que amar no hace daño
donde querer deja huella.

Si querer es con la uña
donde amar es con la yema...

-Querer es lo del deseo
y amar es lo del servicio;
querer puebla los rincones,
amar puebla los caminos;
queriendo se tiene un gozo
y amando se tiene un hijo.

-Amar es con luz prendida;
querer, con la luz apagada;
en amar hay más desfile,
y en querer hay más batalla.

-Luego querer no es amar;
querer es guerra con guerra
y amar es guerra con paz..

-Querer no es lo que tú sientes,
querer no es lo que tú piensas;
tu querer de agua tranquila
ni bulle ni arrastra piedras.

Querer no es esa apacible
ternura que no hace huella.

Querer es querer mil veces
en cada vez que se quiera.

Querer es tener la vida
repartida por igual
entre el amor que sentimos
y la plenitud de amar.

Es no dormir por las noches,
es no ver de día el sol,
es amar sin dejar sitio
ni para el amor de Dios;

Es tener el corazón
entre las manos guardado,
y si ella pasa, sentir
que se nos abren las manos;

Es tener un niño preso
y envejecido en la cuna;
querer es brasa que vive
de la propia quemadura;

Es no reír, porque hay algo
de lágrima en la sonrisa;
es no comer, porque sabe
a corazón la comida.

Es haber amanecido
sin habernos explicado
cómo sin haber dormido
pudimos haber soñado.

-Todo esto es querer y amar,
y amar es más todavía,
porque amar es la alegría
de crearse y crear.

Es algo como una idea
que inventa lo que se quiere,
porque el quererlo lo crea.

No hay un hombre que supere
a la versión que de ese hombre
da la mujer que lo quiere;
ni existe mujer tan bella,
ni existe mujer tan pura
como la que se figura
el hombre que piensa en ella.

Por eso, al estarte amando,
si con un amor te quiero,
con otro te estoy creando,

y tú, en el amor que sientas,
si con un querer me quieres,
con otro querer me inventas.

Pero allí no se detiene
la creación del amor
e inventa un mundo mejor
para el que ni mundo tiene.

Y el amor se vuelve afán
de gritarle al pordiosero:
-"Quiero, y porque quiero, quiero
que nadie te quite el pan"

Que nadie te quite el vino,
que no te duela en los pies
la limosna del camino;

Que te alces, alzado y frío
el puño de tu derecho,
prestado en rabia a tu pecho
el amor que hay en el mío.

Del obrero y sus quereres
todo el rescoldo se vea
cuando haga la chimenea
suspirar a los talleres,

Y en la voz del campesino
vaya un poco de mi amor,
como de savia en la flor,
como de agua en el molino.

Y así el amor es caricia
que se nos va de las manos
para servicios humanos
en comisión de justicia.

Amar es querer mejor,
y si le pones medida,
te resulta que el amor
es más ancho que la vida.

Amar es amar de suerte
que al ponerle medidor
te encuentras con que el amor
es más largo que la muerte.

Y en el querer lo estupendo,
y en el amar lo profundo,
es que algo le toque al mundo
de lo que estamos queriendo

sábado, 31 de marzo de 2012

JESÚS, EL HIJO DEL HOMBRE



En 1928 Gibrán Khalil Gibrán escribió uno de los libros más bellos y profundos que se hayan escrito sobre Jesús.

 A lo largo de 76 relatos en los que da voz a diversos personajes que acompañaron al Señor en su vida y predicación, este pensador libanés logra que el lector se haga imágenes que le permiten ver al Nazareno, escuchar sus palabras y situarse dos mil años atrás en el tiempo. “Jesús, el hijo del hombre, sus palabras y sus acciones relatadas y recordadas por los que le conocieron” es también una colección de dichos y hechos que provocan emociones de dicha, tristeza, compasión y triunfo; mueven a la alegría y al llanto consolador, y provocan nobles sentimientos de paz, reconciliación, de perdón y de amor. 
En labios de María Magdalena pone las siguientes palabras: “Y de nuevo me dijo: -Todos los hombres te aman para sí mismos; yo te amo para ti misma.- Y luego se alejó. Pero ningún hombre caminaba como él. ¿Acaso fue una brisa de mi huerto que iba rumbo al oriente? ¿O fue una tempestad capaz de sacudir todas las cosas desde sus cimientos? No lo supe; empero ese día el crepúsculo de sus ojos aniquiló al dragón que había en mí y me convertí en mujer, en Miriam, Miriam de Magdala”.
Gibrán nació en la ciudad de Becharre, Líbano, en 1883 y creció bajo una formación católica-maronita, de la que recibió la sabiduría y los conocimientos filosóficos y teológicos que le ayudaron a escribir la prosa y la poesía en los que refleja la misericordia de Dios y el amor al prójimo.
En uno de los relatos, en el que hace hablar a san Lucas, pone en boca de Jesús este dicho: “-Los débiles, aquellos que tú llamas pecadores, son como los pájaros cuyas alas, aún débiles, los hacen caer del nido. Los hipócritas, en cambio, son los buitres que aguardan sobre la roca la muerte de su presa. Débiles son los hombres perdidos en un desierto. Pero los hipócritas no están perdidos, pues conocen el camino y se ríen entre la arena y el viento. Por ese motivo no los acepto-”.

 Luego Lucas medita lo siguiente: “Así habló el Maestro y no le entendí; pero ahora ya entiendo todo. Después, los hipócritas le aprehendieron y le condenaron; y con esto se creyeron justificados; porque citaron la Ley de Moisés en el Sanhedrín como prueba inapelable en contra de él. Y ellos, que violan la ley al amanecer de cada día y vuelven a violarla al crepúsculo, son los que tramaron su muerte”
Gibrán Khalil Gibrán vivió en París entre 1908 y 1910, donde se formó como artista plástico, para luego residir en Boston. 
En otro relato de “Jesús el hijo del hombre” pone en labios de una de las mujeres que le siguieron, de nombre María, la siguiente apreciación: “Cuando sonreía, su sonrisa era como el hambre de aquellos verdaderamente ávidos de lo desconocido. Era como el polvo de los astros sobre los párpados de los niños y era como la gota de miel para el refinado paladar. Jesús era triste, pero de una tristeza que podía elevarse a los labios y ahí apagarse en una sonrisa. Y era como un velo dorado en la selva cuando el otoño envuelve al mundo. Y a veces, parecía como luz de luna sobre las orillas del lago”.
En un relato en el que hace hablar a Barrabás narra lo siguiente: “Me soltaron a mí y escogieron a Jesús. Después él se elevó y yo descendí. Y le capturaron cual víctima de sacrificio para la Pascua. Fui libertado de las cadenas y caminé tras de él con la multitud; pero yo era un vivo caminando hacia mi propia sepultura. Debí haberme fugado al desierto, donde la vergüenza es quemada por el sol, en lugar de acompañar la procesión que le había escogido para cargar con mi crimen”.
En el relato del apóstol Felipe, él dice que: “Cuando nuestro Bienamado murió, toda la humanidad murió… Las estaciones se cansarán y los años pasarán antes que desaparezcan estas palabras: –Padre, perdónalos por no saber lo que hacen-”.
Gibrán murió a los 48 años de edad, el 10 de abril de 1931, a causa de cirrosis hepática agravada por trastornos pulmonares. Su cuerpo fue trasladado a Líbano y sepultado en el antiguo monasterio carmelita de Mar Sarkis. En sus propias palabras, en una carta, deja este mensaje a sus lectores: “No hablen de mi partida con lágrimas en la voz; cierren más bien los ojos y me verán entre ustedes, hoy y mañana”.

domingo, 19 de febrero de 2012

VIRGEN DE FÁTIMA


Sobre los arbustos
en Cova de Iría
bajó de los cielos
la Virgen María

Un feliz domingo
un trece de mayo
brilló en el paisaje su luz
como un rayo

Los tres pastorcitos vieron
en la encina
lucir, como un sol
su emisión divina

Su túnica es blanca
señal de pureza
Su rostro revela
celestial belleza

Dijo a los pastores
con voz dulce y suave
que no tengan miedo

Lucía no sabe quién es la señora
Pregunta, con celo
de dónde procede
Dice: soy del cielo

Iremos al cielo
consulta Lucía
Responde que sí
la Virgen María

Ella les anuncia
que deben sufrir
para que las almas
consigan vivir
en la gloria eterna

Les encomendó
rezar el Rosario y
les prometió
regresar seis meses

Como luz del cielo
se elevó la Virgen
en místico vuelo

AVE, AVE, AVE MARÍA
AVE, AVE, AVE MARÍA


martes, 10 de enero de 2012

REÍR LLORANDO


Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leído-
Que os ame una mujer - ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.

¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
- ¿De lisonjas gustáis ? - ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?...-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?... -Mucho, mucho.

¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja- agrega el médico -perplejo
vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.

-¿A Garrick ? -Sí, a Garrick...La más remisa
y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa !

-Y a mí me hará reír?-Ah, sí, os lo juro !;
él, sí, nada más él...Mas qué os inquieta?...
-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick ! cambiádme la receta.

¡Cuantos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay ! ¡ Cuántas veces al reír se llora!..
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro rie!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto

y también a llorar con carcajadas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LAS UVAS DEL TIEMPO


Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca...
¡Yo estoy tan solo, madre,
tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda.
Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres
vestidos de locura, con cacerolas viejas,
tambores de sartenes,
cencerros y cornetas;
el hálito canalla
de las mujers ebrias;
el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,
anda por esas calles inventando piruetas,
y por esta balumba en que da brincos
la gran ciudad histérica,
mi soledad y tu recuerdo, madre,
marchan como dos penas.
Esta es la noche en que todos se ponen
en los ojos la venda,
para olvidar que hay alguien cerrando un libro,
para no ver la periódica liquidación de cuentas,
donde van las partidas al Haber de la Muerte,
por lo que viene y por lo que se queda,
porque no lo sufrimos se ha perdido
y lo gozado ayer es una perdida.
Aquí es de la tradición que en esta noche,
cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,
todos los hombres coman, al compas de las horas,
las doce uvas de la Noche Vieja.
Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,
como en los pueblos de mi tierra;
en este gozo hay menos caridad; la alegría
de cada cual va sola, y la tristeza
del que está al margen del tumulto acusa
lo inevitable de la casa ajena.
¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,
sin conocerse, con la buena nueva!
Las manos que se buscan con la efusión unánime
de ser hormigas de la misma cueva;
y al hombre que está solo, bajo un árbol,
le dicen cosas de honda fortaleza:
«¡Venid compadre, que las horas pasan;
pero aprendamos a pasar con ellas!»
Y el cañonazo en la Planicie,
y el himno nacional desde la iglesia,
y el amigo que viene a saludarnos:
«feliz año, señores», y los criados que llegan
a recibir en nuestros brazos
el amor de la casa buena.
Y el beso familiar a medianoche:
«La bendición, mi madre»
«Que el Señor la proteja...»
Y después, en el claro comedor, la familia
congregada para la cena,
con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,
y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.
¡Madre, cómo son ácidas
las uvas de la ausencia!
¡Mi casona oriental! Aquella casa
con claustros coloniales, portón y enredaderas,
el molino de viento y los granados,
los grandes libros de la biblioteca
—mis libros preferidos: tres tomos con imágenes
que hablaban de los reinos de la Naturaleza—.
Al lado, el gran corral, donde parece
que hay dinero enterrado desde la Independencia;
el corral con guayabos y almendros,
el corral con peonías y cerezas
y el gran parral que daba todo el año
uvas más dulces que la miel de las abejas.
Bajo el parral hay un estanque;
un baño en ese estanque sabe a Grecia;
del verde artesonado, las uvas en racimos,
tan bajas, que del agua se podría cogerlas,
y mientras en los labios se desangra la uva,
los pies hacen saltar el agua fresca.
Cuando llegaba la sazón tenía
cada racimo un capuchón de tela,
para salvarlo de la gula
de las avispas negras,
y tenían entonces
una gracia invernal las uvas nuestras,
arrebujadas en sus talas blancas,
sordas a la canción de las abejas...
Y ahora, madre, que tan sólo tengo
las doce uvas de la Noche Vieja,
hoy que exprimo las uvas de los meses
sobre el recuerdo de la viña seca,
siento que toda la acidez del mundo
se está metiendo en ella,
porque tienen el ácido de lo que fue dulzura
las uvas de la ausencia.
Y ahora me pregunto:
¿Por qué razón estoy yo aquí? ¿Qué fuerza pudo
más que tu amor, que me llevaba
a la dulce aninomia de tu puerta?
¡Oh miserable vara que nos mides!
¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!
¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!
Y esta es la lucha ante los hombres malos
y ante las almas buenas;
yo soy un hombre a solas en busca de un camino.
¿Dónde hallaré camino mejor que la vereda
que a ti me lleva, madre; la verdad que corta
por los campos frutales, pintada de hojas secas,
siempre recién llovida,
con pájaros del trópico, con muchachas de la aldea,
hombres que dicen: «Buenos días, niño»,
y el queso que me guardas siempre para merienda?
Esa es la Gloria, madre, para un hombre
que se llamó fray Luis y era poeta.
¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede
mi poesía andar como una reina!
¿Qué sabes tú de formas y doctrinas,
de metros y de escuela?
Tú eres mi madre, que me dices siempre
que son hermosos todos mis poemas;
para ti, soy grande; cuando dices mis versos,
yo no sé si los dices o los rezas...
¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo
toda una vida absurda, la promesa
de vernos otra vez se va alargando,
y el momento de irnos está cerca,
y no pensamos que se pierde todo!
¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta
y en la última uva libo la última gota
del año que se aleja,
pienso en que tienes todavía, madre,
retazos de carbón en la cabeza,
y ojos tan bellos que por mí regaron
su clara pleamar en tus ojeras,
y manos pulcras, y esbeltez de talle,
donde hay la gracia de la espiga nueva;
que eres hermosa, madre, todavía,
y yo estoy loco por estar de vuelta,
porque tú eres la Gloria de mis años
y no quiero volver cuando estés vieja!...
Uvas del Tiempo que mi ser escancia
en el recuerdo de la viña seca,
¡cómo me pierdo, madre, en los caminos
hacia la devoción de tu vereda!
Y en esta algarabía de la ciudad borracha,
donde va mi emoción sin compañera,
mientras los hombres comen las uvas de los meses,
yo me acojo al recuerdo como un niño a una puerta.
Mi labio está bebiendo de tu seno,
que es el racimo de la parra buena,
el buen racimo que exprimí en el día
sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.
Madre, esta noche se nos muere un año;
todos estos señores tienen su madre cerca,
y al lado mío mi tristeza muda
tiene el dolor de una muchacha muerta...
Y vino toda la acidez del mundo
a destilar sus doce gotas trémulas,
cuando cayeron sobre mi silencio
las doce uvas de la Noche Vieja.

domingo, 27 de noviembre de 2011

EN BUSCA DE LA VERDAD


Érase una vez un hombre que buscaba la verdad.

Un buen día llegó a un lugar en donde ardía una innumerable cantidad de velas de aceite.

Éstas se encontraban cuidadas por un anciano que, ante la curiosidad de este individuo respondió que ése era el lugar de la verdad absoluta.

Aquél le preguntó qué significaban sus palabras, a lo cual respondió que cada vela reflejaba la vida de cada individuo sobre la tierra: a medida que se consume el aceite, menos tiempo de vida le queda.

El hombre le preguntó si le podía indicar cuál era la de él.

Al descubrir que la llama estaba flaqueando, a punto de extinguirse, aprovechó un instante de distracción del anciano y tomó la vela de al lado para verter un poco de aceite de ésta en la suya.

Cuando estuvo a punto de alzar la vela, su mano fue detenida por la del anciano diciendo: -"creí que buscabas la verdad"...

Reflexión
A veces en la búsqueda de la verdad, cuando creemos encontrarla nos resulta tan difícil asumirla que la negamos...

Sucede en la vida, ante traiciones, engaños, infidelidades.

Vamos buscando la verdad para confirmar nuestras sospechas y al descubrirla nos sentimos débiles para asumirla, ya que a veces la verdad es tan dolorosa que nos deja paralizados o nos sentimos morir al enfrentarla...

Optamos por negarla, o tomamos la parte que más nos beneficia y dejamos la que más nos perjudica...

Descubrir la verdad puede ser terrible, pero es mucho más doloroso convivir con la mentira...

miércoles, 23 de noviembre de 2011

MISERIA


El otro día vi
a un rico
de pie en la puerta del templo.

Tendía sus manos
llenas de piedras preciosas
a todos los transeúntes, diciendo:
-Tened compasión,
tomad de mí estas joyas.

Me han puesto el alma enferma
y me han endurecido el corazón:
piedad, tened piedad,
tomadlas,
haced que me cure.


Pero nadie le hacía caso.

domingo, 2 de octubre de 2011

INMORTALIDAD



No, no fue tan efímera la historia de nuestro amor: entre los folios tersos del libro virginal de tu memoria, como pétalo azul está la gloria
doliente, noble y casta de mis versos.


No puedes olvidarme: te condeno a un recuerdo tenaz.

 Mi amor ha sido lo más alto en tu vida, lo más bueno; y sólo entre los légamos y el cieno, 
surge el pálido loto del olvido.

Me verás dondequiera: en el incierto anochecer, en la alborada rubia, y cuando hagas labor en el desierto corredor, mientras tiemblan en tu huerto los monótonos hilos de la lluvia.

¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia
que te da mi dolor, que nada ensalma.

¡Seré cumbre de luz en tu existencia, y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela inmortal dentro de tu alma!


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